miércoles, 1 de febrero de 2017

COLONIZACIÓN DEL CHACO. Aspectos institucionales.(*)



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Inmigrantes desembarcando en el Puerto de
Buenos Aires a fines del Siglo XIX

Creación de las colonias-cantones en el Chaco.
    La Ley 686 de 1874 sancionada bajo la presidencia de Sarmiento, creando cuatro colonias-cantones en el Chaco, inicio el proceso de la colonización  y la radicación de los colonos de origen europeo en nuestro territorio, cuya avanzada fueron las primeras familias procedentes de Údine (Italia) que llegaron a Resistencia en 1878.
    Fue el Presidente Avellaneda quien, conforme con esta ley, designó a los miembros de la Comisión Exploradora encargada de localizar y mensurar esas colonias en Marzo de 1875. Estos eran: los ingenieros Arturo Seelstrang y Enrique Foster, quienes con el apoyo del Jefe Político Aurelio Díaz y del Comandante de la Frontera Norte Cnel. Manuel Obligado, trazaron en octubre de 1875, la Colonia “Resistencia” en el paraje “San Fernando” a unos 8 kilómetros del Río Paraná y frente a la ciudad de Corrientes. Este paraje era el centro de numerosos obrajes que daban trabajo a una población criolla principalmente de origen correntino, de unas 800 personas dedicadas al corte de las ricas maderas de la zona. Entre los empresarios radicados allí se encontraban: Ávalos, Seitor, Andriani, Vázquez, Quijano, y Sicard, entre otros.


Política inmigratoria del Gobierno de Avellaneda.

   En Septiembre de 1876 fue sancionada y promulgada la Ley 817 de Inmigración y Colonización, con el fin de permitir al Estado ejercer un mayor control sobre el proceso inmigratorio y unificar todas las normas que se habían dictado desde la época del Presidente Urquiza. Se trataba de ordenar la colocación de los inmigrantes, el control de las compañías particulares de colonización y sobre todo la equitativa distribución de la tierra a los colonos. También se preveía la propaganda en los países emisores de inmigrantes y la presencia en Europa de representantes oficiales para demostrar las ventajas de nuestro país con respecto a la explotación agrícola. Uno de estos representantes en Italia, el Dr. Carlos Calvo fue el encargado de entregar folletos de propaganda y contratar, por medio de una empresa particular, el envío de agricultores para radicarse en la Argentina. Fue mediante esta gestión que los agricultores de Údine (Italia), quienes agobiados por las malas cosechas y la caída de los precios de los productos rurales, decidieron emigrar a nuestro país, en lugar de dirigirse al Brasil, destino que habían elegido primeramente. Se les ofrecían lotes de 100 hectáreas, alojamiento, transporte y mantención por un año si elegían radicarse en las colonias recién fundadas en el Chaco.
Las instituciones colonizadoras.
    A fines de 1877 el vapor “Sud América” procedente de Génova arribó al puerto de Buenos Aires con un numeroso contingente de inmigrantes procedentes de Italia, entre los cuales estaban las primeras 39 familias que arribaron a Resistencia el. Se puso en marcha en ese momento el conjunto de mecanismos institucionales previstos por la Ley de Inmigración y Colonización que serían un factor decisivo en la radicación de colonos en el Chaco y en otras provincias y territorios.
    Los inmigrantes recién llegados fueron puestos a disposición de la Oficina Central de Inmigración, la que debía ubicar a los distintos contingentes en sus respectivos destinos. Al principio se pretendió colocarlos en las colonias de Entre Ríos y Santa Fe, como arrendatarios. Los colonos rechazaron esto y exigieron ser enviados a un lugar en carácter de propietarios, amparándose en la Ley 817 y en las promesas del Dr. Calvo en Europa. Ante esta decidida actitud el Comisario General de Inmigración resolvió destinar a estas 39 familias (unas 200 personas) a una de las recientes colonias fundadas en el Chaco: Resistencia. Pero para  esto fue necesario aprobar la mensura practicada en 1875, resuelta de apuro por la Dirección de Tierras el 27 de Enero de 1878.

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Familia de inmigrantes llegada a Resistencia en 1878

El Departamento General de Inmigración.
     La Ley 817 de Inmigración y Colonización sentó las bases para encauzar el proceso inmigratorio en nuestro país. Al frente del Departamento General de Inmigración estaba el Comisario General, cargo ejercido en esos años por Juan Dillon, padre del agrimensor del mismo nombre, que entre 1878 y 1879 tuvo a su cargo la nueva mensura de la Colonia Resistencia (los mojones de la primera mensura se habían perdido) y la adjudicación de los primeros lotes a los colonos. Sus funciones principales eran colocar a los inmigrantes por medio de la Oficina de Trabajo y dirigir la inmigración a los puntos elegidos por el Gobierno para colonizar, de acuerdo con la Oficina de Tierras y Colonias.
    Bajo dependencia del Comisario General estaban las Comisiones de Inmigración designadas por el Poder Ejecutivo en las capitales de provincia o puertos de desembarco. En Corrientes funcionó este organismo integrado por caracterizados vecinos. Eran sus funciones recibir, alojar y trasladar a los colonos a sus destinos, cosa que ocurrió al arribo de los mismos al puerto de esa ciudad en Enero de 1878.  Miembros de esta  Comisión acompañaron a una delegación de colonos a reconocer los terrenos que iban a ocupar en la nueva colonia.
El Comisario de Administración.
    El 27 de Enero de 1878 se produjo la llegada de las primeras 39 familias de inmigrantes friulanos a la Colonia Resistencia, después de una larga travesía por el Río Paraná hasta Corrientes y una dificultosa navegación por el Río Negro hasta el puerto de San Fernando. Los recibió el Comisario de Administración Jaime Sosa, de origen paraguayo, quien dispuso su alojamiento y atendió a sus necesidades inmediatas. Este funcionario, que dependía de la Comisaría General de Inmigración y estaba designado por el Poder Ejecutivo Nacional, era la autoridad superior militar y política de la Colonia. Sosa tuvo a su cargo la difícil tarea de atender a los colonos en su aclimatación a las duras condiciones de un medio hostil y plagado de peligros, como era entonces el Chaco. No obstante, pudo resolver el albergue de todos ellos mediante la construcción de un gran galpón, y hacer trazar la nueva mensura de la Colonia, de modo que hacia fines de 1879 la gran mayoría se encontraba instalada en los lotes asignados. Las enormes dificultades que no pudo superar y su duro enfrentamiento con los obrajeros determinaron su renuncia en Junio de ese año. Pero la Colonia ya estaba consolidada y muy pronto los colonos comenzarían a recoger el fruto de todos sus esfuerzos.
      (*) Publicado en el suplemento "Chaqueña" del Diario Norte. Resistencia 29 de Enero de 2017. Págs. 8-9.                                                                   

martes, 24 de enero de 2017

A 200 AÑOS DEL CRUCE DE LOS ANDES POR SAN MARTÍN





    
Organización del Ejército de los Andes.
    Desde 1815 el Gral. San Martin, como Gobernador Intendente de Cuyo inició la preparación de un ejército para llevar adelante su plan continental de liberar a Chile del dominio español y una vez logrado esto, atacar al centro del dominio imperial hispánico que era la ciudad de Lima, Perú. A fines de 2016 y después de dos años de intensos preparativos y de superar todo tipo de dificultades, pero contando con el apoyo inestimable del Director de las Provincias Unidas del Río de la Plata Juan Martín de Pueyrredón, logró equipar y adiestrar una fuerza de 3.778 hombres de tropa y 1.392 auxiliares, entre zapadores, baqueanos, transportadores de equipos y personal de sanidad.
    Las armas fueron traídas en parte de Buenos Aires y en gran parte forjadas en los talleres del experto físico y matemático Fray Luis Beltrán, quien también se hizo cargo de la maestranza y parque de artillería. La pólvora fue elaborada por el Ingeniero Álvarez Condarco con el salitre recolectado en la zona y los uniformes fueron tejidos en su mayor parte en San Luis por artesanos y artesanas locales y teñidos en Mendoza.
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    Entre los efectivos que integraban el ejército se contaban los contingentes de emigrados chilenos que cruzaron la cordillera después de la derrota de Rancagua en 1814, comandados por Bernardo O`Higgins, quien se transformó en un amigo y colaborador del Libertador. Aunque la base de este ejército fue el Regimiento de Granaderos a Caballo que llegó desde Buenos Aires, para aumentar sus efectivos San Martín ordenó a todos los pobladores pudientes de Cuyo la entrega de sus esclavos, quienes pasaron a revistar como soldados de infantería. También dispuso un reclutamiento obligatorio de milicianos de San Juan y San Luis, y la incorporación de todos los hombres sin ocupación. El adiestramiento de todos estos efectivos se realizó en el campamento “El Plumerillo” en las proximidades de la ciudad de Mendoza.
    Jefes y oficiales destacados de este ejército fueron, además de O`Higgins, Soler, Las Heras, Beruti, Lucio N. Mansilla, Quintana, Lavalle, Alvarado, Crámer, los hermanos Olazábal, los hermanos Necochea, Freire y Pringles entre otros. Para el servicio espiritual de la tropa estaban Fray Luis Beltrán y Félix Aldao. Se sumaron varios militares ingleses en carácter de voluntarios, como Guillermo Miller y  algunos franceses como el Gral. Brayer.
El cruce de los Andes.
     Después de hacer bendecir a la Bandera del Ejército de los Andes, bordada por damas mendocinas, y de consagrar a la Virgen del Carmen como patrona del mismo, San Martín dispuso el comienzo de la campaña. La misma se inició con la partida del primer contingente el día 9 de Enero de 1817, al que le siguieron otros en los días siguientes. Estas primeras columnas de fuerzas reducidas a 50 u 80 efectivos tenían la misión de cruzar la cordillera por pasos secundarios situados al sur y al Norte de Mendoza, éstos a la altura de las Provincias de San Juan y La Rioja. Debían ocupar distintas poblaciones chilenas, con el fin de desorientar a las autoridades españolas sobre el punto en que se produciría el ataque de los patriotas. El grueso del Ejército de los Andes inició el cruce por los pasos de Uspallata y Los Patos el día 19, en forma escalonada y dividida en cinco grupos separados entre sí por una jornada de marcha cada uno. El último contingente con el parque y la maestranza partió el día 24 y San Martín como Comendante en Jefe partió el 25 de la ciudad de Mendoza para sumarse rápidamente a las fuerzas que estaban en camino.
     La marcha a través de alturas de más de 4.000 metros, de las cumbres más altas de América fue penosa y plagada de dificultades. Muchos hombres enfermaron del mal de altura o soroche y algunos sucumbieron (unos 300) y se convirtieron en las primeras víctimas de esta memorable epopeya. Para su alimentación se llevaba ganado en pie, charqui y sacos de harina para la fabricación de pan. Los caballos eran llevados de la brida por los soldados, quienes en parte montaban en mulas, más aptas para el peligroso camino de montaña. El intenso frío se hizo sentir y fue combatido por la ingesta de aguardiente que se distribuyó en todo el camino. La logística fue especialmente atendida por San Martín que no dejó nada librado al azar. Los caminos a seguir eran explorados previamente y en lugares estratégicos se establecieron postas para facilitar el abastecimiento de la tropa y de los animales que requerían también de atención. Se llevó 9.000 mulas y 1.500 caballos, de los cuales una gran parte murió durante la marcha. Tampoco se descuidó la comunicación entre las distintas columnas a través de chasquis, pues la coordinación de las fuerzas en el momento del ataque a las fuerzas realistas era fundamental para el éxito de todo el operativo.
      Para la orientación de los distintos cuerpos militares que efectuaban el cruce, el Libertador hizo trazar croquis y mapas muy detallados  de la cordillera por el Ingeniero Álvarez Condarco, quien fue enviado a Chile portando la Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas, con riesgo de su vida. Este colaborador, poseedor de una prodigiosa memoria, retuvo todos los datos topográficos que habrían de servir al Ejército para facilitar su marcha.

Chacabuco
     El trabajo previo de espionaje y desinformación del enemigo efectuado por San Martín dio sus frutos pues el Gobernador español Marcó del Pont dispersó sus fuerzas en un amplio frente de muchos kilómetros al desconocer el lugar por donde atacaría el grueso del Ejército patriota. Recién cuando supo de la presencia de las tropas en el Valle del Aconcagua, ordenó al General español Brigadier Rafael Maroto que reuniese todos sus efectivos en las alturas de Chacabuco para detener al enemigo que avanzaba en dirección a la ciudad de Santiago de Chile, lo que este realizó reuniendo a una fuerza de 5.000 efectivos.
     Adelantándose a la reunión de todas las fuerzas españolas, San Martín ordenó el ataque el día 12 de Febrero al clarear el día. Dividió sus fuerzas en dos columnas, una al mando del Gral. Soler ( 2.100 efectivos) que atacaría por el flanco izquierdo de las fuerzas españolas que se había atrincherado en la Cuesta de Chacabuco. Otra división comandada por O`Higgins ( 1.500 efectivos) debía atacar por el frente para fijar en el terreno a las fuerzas españolas mientras se efectuaba el ataque de Soler. El total de las fuerzas patriotas comprometidas ascendían a 3.600 hombres.
Resultado de imagen     O`Higgins atacó impetuosamente a las fuerzas de Maroto que se hallaban formadas al pie de la cuesta, sin esperar la llegada de las tropas de Soler, y fue detenido por las descargas de artillería. San Martín, viendo comprometida la acción, se lanzó a la batalla encabezando personalmente al Regimiento de Granaderos a Caballo, pese a estar enfermo. La llegada del Gral. Soler con sus efectivos por el flanco y la retaguardia quien avanzó raudamente hacia el centro de la fuerza enemiga, resolvió a favor de los patriotas la acción. Al promediar la tarde el triunfo patriota era completo, las fuerzas españolas totalmente dispersas y en fuga, dejando unos 500 muertos y 600 prisioneros, más 32 oficiales, todo el parque y artillería y la bandera del Regimiento de Chiloé.
      El camino para la ocupación de la ciudad de Santiago y de la liberación de Chile estaba abierto. El Plan Continental de San Martín para la libertad de esta parte de América se inició de una manera contundente y exitosa.