martes, 28 de diciembre de 2010

CACIQUES DEL GRAN CHACO I. EL CACIQUE RICO

Auténtico caudillo indígena 

El Cacique Rico, según interpretación del dibujante Cao
para la Revista "Caras y Caretas"
     Uno de los más célebres y valientes jefes indígenas del Chaco que enfrentaron a las tropas nacionales durante la ocupación militar de este territorio, fue el Cacique Rico, también llamado “Salarnek-alou”, “Juanelrai”(tal vez deformación de la voz  anterior) y “Cacique Inglés”. El Cacique Rico no se trataba de un simple jefe de tribu, sino de un “Cacique General”, o sea un auténtico caudillo indígena a quien obedecían veintidós caciques menores o “caciquillos”. Esto le permitía poner en pie de guerra a un contingente muy numeroso de guerreros armados de lanza, arco y flecha y fusiles “infeld” de chispa, que obtenía por comercio con los blancos, a quienes pagaba con bolsitas de hojas de “coro”, planta con propiedades alucinógenas que crecía en la zona de Campo del Cielo.
  
Soldado de Caballería de Línea durante la Cam-
paña del Chaco. Según ilustración de Marenco
    Juanelrai era hijo del cacique toba Nailalarerí, tenía sus tolderías y base de operaciones en los campos de Napalpí, en el centro del Chaco y su fama se sustentaba no sólo en su valor personal, demostrado en numerosos combates con las tropas nacionales y con otras tribus, sino también en el poderoso ascendiente que ejercía sobre los otros caciques tobas y en los recursos de que disponía. Para aprovisionar a sus guerreros contaba con un nutrido arreo de ganado vacuno, ovino y caprino, además de suficientes caballos para movilizarse con rapidez de un punto a otro del Chaco. Su apodo de “Cacique Rico” se originó tal vez en esta abundancia de recursos o más probablemente en su apariencia personal. Según quienes lo vieron, iba siempre bien vestido, montado en un caballo blanco y en los combates blandía una lanza con pasadores de plata.
  
    Cuando en 1870 el Coronel Napoleón Uriburu atravesó el Chaco desde Salta hasta San Fernando (actual Resistencia) en misión de exploración y reconocimiento al frente del Regimiento “Nueva Creación”, cruzó por los dominios del Cacique Rico y pudo parlamentar con él. Uriburu comprobó personalmente el carácter altivo del jefe toba y el poder que ejercía en una vasta zona del Chaco. Años después, en 1879, el Coronel Obligado encabezó otra expedición al interior del Chaco desde el Norte de Santa Fe, con el fin de brindar protección a las colonias y obrajes situados en las costas del Paraná. En esta ocasión pudo informarse por medio de un cacique amigo, que el Cacique Rico o Juanelrai en alianza con el también afamado Cacique “Cambá”, quien operaba cerca de las costas del Bermejo, se aprestaba a llevar un ataque general sobre las recién fundadas colonias “Resistencia” y “Ocampo”, además de arrasar con todos los obrajes de la zona. Las tribus guerreras del interior del Chaco consideraban que estas fundaciones eran una intromisión en sus dominios seculares y que a partir de ellas, si se consolidaban, su libertad y estilo de vida ancestral estaban seriamente comprometidos. Ya conocían muy bien los abusos que se cometían con ellos en los obrajes y comprendían que los planes colonizadores no incluían el respeto a sus costumbres y a sus hábitos de vida en los bosques de la región.
   La Expedición del Coronel Bosch
Combate de Napalpí entre las huestes del Cacique Rico y las fuerzas del
Coronel Bosch (5 de Mayo de 1883), según el historiador A.J.Carranza


    Las autoridades nacionales comprendieron entonces que el mencionado cacique constituía un verdadero problema para las colonias recientemente fundadas y podría significar un serio obstáculo para la ocupación militar del Chaco que ya se proyectaba. Por ello, la expedición militar del Coronel. Francisco Bosch en 1883 al interior del Chaco, desde la Colonia Resistencia, tuvo como principal misión atacar al Cacique Rico en sus propios dominios y someterlo de grado o por fuerza . Esta bien equipada expedición, contó con la participación del Comandante Jorge Luis Fontana y el historiador Angel Justiniano Carranza, redactor de la Memoria de la Expedición y Jefe de la Comisión Científica que la acompañaba.
  
Cacique Ischi durante la Campaña
del Chaco
    En conocimiento de este avance de las tropas del Ejército Nacional hacia sus dominios, Juanelrai  adelantó a dos de sus capitanejos: los caciques Teneri y Dialrochi, para que con una parte de sus fuerzas enfrentasen a sus enemigos y evaluasen su número y poder. Teneri fue derrotado en el Paraje Mala-Nahué el 20 de abril y Dialrochi atacó a las tropas nacionales en los campos de Asinaltay, cerca de la actual ciudad de Machagai. Esta acción, le costó la vida al Subteniente Luis Cardoso y a un soldado, a quienes se consideró las primeras víctimas de la ocupación militar del Chaco.

   En conocimiento de estos hechos Juanelrai comenzó un repliegue hacia el Oeste, con el grueso de sus fuerzas y conduciendo un gran arreo de ganado vacuno, junto con numerosas ovejas y cabras. Al no contar ya con el factor sorpresa, el Coronel Bosch dividió sus tropas, y mientras una columna se adelantaba a marchas forzadas para cortarle la retirada, otra columna de hostigamiento lograba empujar a las fuerzas indígenas hacia el campo de “Napalpí” que era un extenso descampado o “abra”, donde las columnas del Ejército podían maniobrar con mayor facilidad y usar con eficacia los fusiles “Remington” de mayor alcance y precisión que la de los indígenas.

 El Combate de Napalpí

    El 5 de Mayo, al encontrarse frente a los soldados del Coronel Bosch, el bravo cacique aceptó el combate pese a la inferioridad de armamento de sus guerreros. Mandó apostar a sus hombres en una extensa línea de batalla junto a una ceja del monte, desde donde abrieron un nutrido fuego contra los soldados, acompañándose con atronadores gritos de guerra. Desafiando al fuego enemigo, Juanelrai recorría su línea de batalla montado en su brioso caballo plateado y haciendo molinetes con su enorme lanza, a la usanza indígena, arengaba a sus paisanos a mantener la lucha. En tres oportunidades el fuego de precisión de los soldados del Ejército, dispersaron e hicieron retroceder a las líneas indígenas, pero tres veces volvieron a reagruparse y proseguir el combate alentados por su caudillo. Finalmente, éste recibió un proyectil y evidentemente malherido, se lo pudo ver abrazarse al pescuezo de su caballo e internarse en la espesura del monte. Inmediatamente sus hombres abandonaron el campo de batalla y también buscaron el refugio del monte.
"El Cacique" escultura del artista
chaqueño Carlos Schenone

    Cuando el Coronel Bosch se disponía a ordenar la persecución de los fugitivos, imprevistamente sus hombres se vieron frenados por la aparición de un gran arreo de ganado vacuno, seguido por numerosas cabras y ovejas, como respondiendo a una táctica indígena para cubrir su retirada. Aunque se pensó que Juanelrai había muerto como consecuencia de sus heridas, en realidad se dirigió con los restos de sus hombres hacia las costas del Bermejo para rehacerse y volver al centro del Chaco, el territorio que mejor conocía y donde podría restablecer su antiguo poderío. Se estima que para ese entonces el “Cacique Rico” era ya sexagenario y sus numerosos hijos –guerreros como el- lo acompañaban en todas sus correrías.

Trágico final de una etapa

Sargento de Caballería
de Línea en la Campaña
del Chaco. Ilustración
de Marenco.
    En 1884 se inició la definitiva ocupación militar del Chaco, comandada por el Ministro de Guerra del Presidente Julio A. Roca, el Gral. Benjamín Victorica. Columnas expedicionarias fuertemente equipadas y con movimiento sincronizados comenzaron a converger hacia las costas del Bermejo medio desde las distintas fronteras. La época del dominio indígena sobre el Chaco llegaba a su fin, y con ella terminaba también el protagonismo de los principales caudillos aborígenes que encabezaron la resistencia de las tribus contra esa ocupación.

     Juanelrai había vuelto a sus dominios en el centro del Chaco y había conseguido reagrupar una parte de sus fuerzas. Pero el Coronel Manuel Obligado que operaba desde el Norte de Santa Fe ordenó a un fuerte contingente del Regimiento 12 de Caballería que avanzase desde el Fortín Kocherek para batir a las tribus que se encontraban en esa zona del territorio chaqueño. El 7 de junio este cuerpo de ejército sorprendió al afamado cacique y a un grupo de sus guerreros cerca de sus propias tolderías. De inmediato se libró un violento combate, en el que los tobas, peleando con gran valor, mantuvieron a raya durante largo tiempo  a las fuerzas nacionales pese a su corto número y a la inferioridad de sus armas. Finalmente Juanelrai cayó herido de muerte y con él cinco de sus hijos y treinta guerreros, más numerosos heridos. La caida del temible “Cacique Inglés” marcó el final de la lucha en esta parte del Chaco, pues el resto de los aborígenes abandonó sus tolderías y se refugió en la espesura de los montes.

Aborígenes wichis durante la Campaña del Chaco.
    Así cayó, haciendo honor al valor de su raza y defendiendo sus antiguos dominios, uno de los más valientes y temidos caudillos indígenas del Chaco Austral. Su desaparición, junto con la muerte del Cacique “Cambá”, “Yaloschi” y otros en ese mismo año, marcó la declinación del poderío indígena en nuestra región. Los levantamientos en los años subsiguientes, conducidos por jefes indígenas de menor importancia y ascendencia sobre sus guerreros, no alcanzaron la trascendencia que tuvo la acción bélica del “Cacique Rico” y la de los otros que operaron en las proximidades del Bermejo y en el Chaco Central (Actual Formosa) o en las cercanías de la Colonia Resistencia. La mayoría de ellos cayó en combate, como ocurrió con el “Cacique  Rico” y con el Cacique “Cambá”, otros fueron ejecutados , como sucedió con el Cacique Yaloschi por orden del Coronel Fotheringham. y algunos se sometieron a las autoridades, como lo hizo el cacique vilela “Leoncito” en las cercanías de la Colonia Resistencia.

Extractado de mi libro: "Efemerides Nacionales y de la Provincia del Chaco", Resistencia, Yatay, 1988.
   
                                                                                                         

sábado, 18 de diciembre de 2010

EL CHACO NACE COMO PROVINCIA

Situación del Territorio del Chaco 
Fábrica de Aceite Anderson Clayton en Pto. Vilelas hacia 1940
Hoy desparecida

         Hacia 1947 el Chaco contaba con una población de 430.555 habitantes según el Censo Nacional de ese año y era una de las jurisdicciones de más rápido crecimiento demográfico en al País. Este crecimiento era acompañado por un vigoroso desarrollo económico basado en el cultivo del algodón, que con el impulso de las cooperativas y del Estado se venía incrementando desde 1920. Aunque la actividad forestal y la industria taninera que habían sido los puntales de su economía en las primeras décadas del Siglo XX se hallaban en crisis por la incidencia de varios factores adversos, la actividad ganadera había alcanzado un notable crecimiento. Por otra parte, la industria textil y la industria aceitera se habían sumado al promisorio desarrollo industrial del Territorio. Los pueblos y colonias del centro y sudoeste chaqueño estaban en pleno apogeo, pues la inmigración europea y los movimient os migratorios internos provenientes de las provincias limítrofes, que les habían dado origen, estaban completando su proceso de integración. Una parte  de los pueblos aborígenes había empezado  trabajar en la recolección del algodón aunque sus condiciones de vida continuaban siendo muy precarias.
Industria taninera en el Chaco
(Foto Rev. Argentina-Nº12 Chaco II)
         El Chaco también había tenido un gran avance en materia educativa y cultural. Las escuelas primarias nacionales se habían diseminado por todo el Territorio, aún en los sitios más alejados, y las escuelas secundarias no sólo funcionaban en la capital, Resistencia, sino también en algunos centros poblados del interior como Pcia. Roque Sánez Peña y Villa Ángela, entre otros. Hacia 1951 se registraban 58.000 alumnos primarios y 2.700 secundarios. Por otra parte la actividad cultural y periodística era significativa no sólo en Resistencia sino también en muchas localidades del interior.

Las primeras gestiones provincialistas.
        Desde 1918 diversas organizaciones territoriales buscaron cambiar la situación de minoridad civil a que estaban sometidos los habitantes del Territorio del Chaco por falta de autonomía política y por no estar representados ante los poderes nacionales. Hombres destacados de la época militaron en las mismas: como Enrique Lynch Arribálzaga, Juan S. Mac Lean y Juan R. Lestani, entre otros. Aunque esta prédica tuvo eco en el Congreso Nacional mediante diversos proyectos legislativos, éstos no pudieron concretarse pues la presión de poderosos intereses económicos y políticos lo impidió. A estos les convenía mantener la situación de minoridad legal de los territorios para satisfacer con más facilidad sus apetencias particulares. Por otra parte existía en los sectores dirigentes del país la creencia de que en los territorios no existían hombres capacitados para el gobierno, y en los propios territorios la opinión pública estaba dividida sobre el tema, por el temor de que se repitieran allí las crisis político-partidistas que habían afectado a las demás provincias.

Cosecheros recolectando manualmente el algodón.
(Foto Rev. "Argentina - Chaco II"Nº 12)

        Hacía 1946 se inició el período gubernativo del Gral. Juan Domingo Perón y con su apoyo y el acceso de a clase obrera a la vida política, los proyectos provincialistas volvieron a cobrar vida. Se presentaron nuevos proyectos para provincializar los territorios del Chaco, La Pampa, Misiones, Río Negro y Chubut, pero sin lograr concretarse.  Fue recién a partir de la Sanción de la Reforma Constitucional de 1949 que reconoció los derechos cívicos de los habitantes de los territorios para elegir por voto directo al Presidente y al Vicepresidente de la Nación, cuando las gestiones a favor de la provincialización cobraron nuevo impulso.

La movilización de los obreros chaqueños
María Eva Duarte de Perón. Su apoyo fue
decisivo para lograr la provincialización
      Por su origen y por su filosofía política el Gobierno del Gral. Perón y el Partido Peronista tenían entre sus adherentes más entusiastas a las organizaciones sindicales nucleadas en la Confederación General del Trabajo (C.G.T.).En el Chaco, entre quienes se destacaron estuvo el dirigente obrero Felipe Gallardo del Sindicato Único de Agricultores del Chaco con sede en Zapallar (hoy Gral. San Martín). Este sindicato, bajo la conducción de Gallardo, comenzó una campaña de concientización, recolección de firmas y reunión de datos estadísticos sobre la producción y población del Chaco a fin de elevar un petitorio al Gobierno Nacional . Gallardo y quienes lo secundaron en esta campaña consideraban que el Chaco había llegado a su plena madurez para dar ese paso fundamental. En diciembre de 1948 pudieron entregar un formal petitorio al Secretario General de la C.G.T. Nacional José Espejo cuando éste visitó Zapallar con motivo de la inauguración del local del Sindicato. También le entregaron petitorios similares para el Presidente Juan Domingo Perón y para su esposa María Eva Duarte.
       Al poco tiempo la Delegación Regional de la C.G.T. en un congreso plenario de todo el Territorio decidió apoyar esta campaña a favor de la provincialización, y de inmediato se sumaron los dirigentes del sector político del peronismo chaqueño. Para difundir este reclamo se realizaron más de doscientas reuniones en todo el interior chaqueño. Así fue como en 1949, en ocasión de una visita de María Eva Duarte a Resistencia, fue entrevistada por una delegación de dirigentes obreros encabezada por Gallardo, quienes le hicieron entrega de un documento con numerosas adhesiones recibidas de parte de toda la población. Al año siguiente al realizarse en Buenos Aires el Congreso Agrario Nacional, Eva Perón recibió a la delegación chaqueña y les manifestó que muy pronto iban a tener muy buenas noticias sobre el tema de la provincialización.

Se logra la provincialización del Chaco.
         Todas estas gestiones comenzaron a dar sus frutos cuando la Sra. María Eva Duarte de Perón envió al Presidente del Senado de la Nación un mensaje el 27 de Junio de 1951 solicitando la sanción de una ley que declare provincias al Chaco y La Pampa, en uno cuyos párrafos expresa:
         “No es posible señor Presidente, demorar el justo clamor de aquellos territorios. Han llegado a la mayoría de edad y es necesario de una vez por toda hacerles justicia. Hay que reparar un olvido de años y años. Hace tiempo que han cumplido sobradamente con las condiciones que para su provincialización exige la Ley 1532. Su población sobrepasa en mucho la exigida. Han templado su civismo en la escuela de los municipios.” Y al referirse al Chaco expresaba: “El Territorio del Chaco vuelca en el país sus riquezas magníficas, desde el algodón a sus maderas, y constituye un laborioso hormiguero humano donde se exalta día a día la dignidad del trabajo, que es la más alta dignidad de los hombres y mujeres del pueblo.”
Ex-Escuela de Niñas Nº2 donde se realizó la
Primera Convención Constituyente chaqueña
          Finalmente señalaba que la provincialización de esos territorios serviría de aliciente a los otros para que lo más pronto posible alcancen también el beneficio de su autonomía.
          Ante la gravitación política de la peticionante se allanaron todos los obstáculos y el Senador Alberto Teisaire presentó el proyecto de provincialización del Chaco y La Pampa, el que pasó a la Comisión de Asuntos Constitucionales. El despacho de esta Comisión fue aprobado por el Senado y de allí pasó a la Cámara de Diputados que la aprobó el 20 de Julio convirtiéndolo en la Ley Nº 14.037. El Poder Ejecutivo Nacional la promulgó el 8 de Agosto de 1951. Con respecto a los otros territorios, fueron provincializados mediante distintas leyes entre 1953 y 1955.
La primera Convención Constituyente
          De acuerdo con esta Ley, debía convocarse a una Convención Constituyente la que debía sancionar una Constitución Provincial en un plazo de 90 días. Una vez celebradas las elecciones el día 11 de Noviembre de 1951, el Partido Peronista obtuvo amplia mayoría y la Convención se reunió en la Escuela Nº 2 “Raúl B. Díaz” logrando la sanción de la primera Constitución Provincial el 21 de Diciembre de 1951.
Felipe Gallardo. Primer Gobernador
Constitucional del Chaco
          Conforme a lo establecido por esta Constitución se convocó a elecciones en todo el territorio provincial para el 12 de Abril de 1953. En las mismas triunfó por amplia mayoría el Partido Peronista que llevó como candidatos al Sr. Felipe Gallardo para Gobernador y al Escribano Deolindo Felipe Bittel como Vicegobernador. También se eligieron representantes gremiales y políticos para la Cámara de Representantes que ostentaba el Poder Legislativo. Las nuevas autoridades asumieron el 4 de Junio de 1953, constituyendo Felipe Gallardo y Deolindo Felipe Bittel los primeros mandatarios en el comienzo de la vida institucional de la Provincia del Chaco.

(Publicado en el Diario "Norte" de Resistencia, el 8/8/2008).



jueves, 16 de diciembre de 2010

LLEGADA DE LOS PRIMEROS COLONOS INMIGRANTES A RESISTENCIA

  LA INMIGRACION EUROPEA

"Llegada de los primeros inmigrantes a Resistencia" Óleo
de Alfredo Pértile
 A fines de noviembre de 1877 una multitud se agolpaba en el puerto de Génova (Italia), cargando sus equipajes y efectos personales para abordar al buque de vapor “Sud América” que partía rumbo a Buenos Aires. Eran 700 esperanzados inmigrantes procedentes de distintas partes de Italia: familias enteras de hombres, mujeres,  ancianos y niños que se disponían a enfrentar la incierta travesía marítima de 25 días, rumbo a un más incierto futuro en una tierra desconocida pero promisoria: Argentina. Entre el numeroso pasaje se encontraban las 39 familias (Unas 200 personas) procedentes de la Provincia de Udine ubicada en la llanura del Véneto al NE de Italia, que poco tiempo después arribarían a la Colonia .                                                     
     Este embarque de inmigrantes hacia América no constituía un hecho aislado en el continente europeo, pues se calcula que entre 1846 y 1924  llegaron al continente americano procedentes de Europa, unos cincuenta millones de migrantes. La creciente industrialización de los países del centro y norte de Europa, la aplicación de la división internacional del trabajo por parte de los países capitalistas y el rápido empobrecimiento de las zonas agrícolas por el desplazamiento de las inversiones a las regiones industriales, produjeron este éxodo masivo alimentado también por el alto índice de natalidad y la brusca caída de la tasa de mortalidad en los países europeos durante el siglo XIX.
    En la Provincia de Udine, perteneciente a la región del Friul en el Norte de Italia, sus pobladores eran mayoritariamente agricultores y en menor medida artesanos. Cultivaban chacras de reducidas dimensiones en carácter de arrendatarios y debían recorrer grandes distancias para trabajar pues sus viviendas se hallaban lejos de los cultivos. Estos consistían en la papa, la vid, el trigo, el maíz y la cría del gusano de seda, pero la escasa rentabilidad que les proporcionaba su venta no les alcanzaba para cubrir sus necesidades ni para vislumbrar un futuro para sus hijos.
Arribo de inmigrantes a Buenos Aire
(Foto Arch. Gral. de la Nación)
    Nuestro país fue uno de los lugares de mayor atractivo para la inmigración europea durante la segunda mitad del siglo XIX. En un principio los inmigrantes llegaron en forma espontánea, luego se crearon algunas colonias durante la Presidencia de Urquiza, mediante la concesión a compañías particulares. Pero fue recién a partir de la sanción de la Ley 817 de Inmigración y colonización durante la Presidencia de Nicolás Avellaneda en 1876, que el Estado Nacional comenzó realmente a tener una política inmigratoria y un control sobre la colocación de los inmigrantes, la acción de las compañías particulares de colonización y la distribución de la tierra a los colonos, aunque no se pudieron evitar muchos abusos que conspiraron contra el éxito de esta política.

                                                 LA COLONIA RESISTENCIA   
    
     El paraje “San Fernando”, donde en el siglo XVIII se había fundado la reducción jesuítica de San Fernando del Río Negro con la tribu de indios abipones del cacique Naré y posteriormente abandonada con la expulsión de la Orden en 1767, era en el siglo XIX un centro de explotación maderera. Sus dueños y sus peones –en su mayoría procedentes de Corrientes- habían establecido un conglomerado humano que sostenía la actividad de unos 15 obrajes hacia 1870. Esta población que, según informes de la época, alcanzaba a 800 personas de origen criollo, ocupaba también a unos 1.500 peones indígenas para el corte y labranza de las ricas maderas de la zona.
Mapa del trazado de la Colonia Resistencia
por la Comisión Fóster-Seelstrang
     Este paraje fue elegido por la Comisión Exploradora integrada por los Ingenieros Enrique Foster y Arturo Seelstrang, para trazar en octubre de 1875 una colonia-cantón, en cumplimiento de la Ley 686 sancionada durante la presidencia Domingo F. Sarmiento en 1874. Esta norma legal creaba la Jefatura Política del Chaco y establecía la fundación de cuatro colonias-cantones sobre la margen derecha del Río Paraná en territorio chaqueño. A esta colonia se la bautizó con el nombre de “Resistencia” por haber soportado con éxito y haberse mantenido a pesar de una serie de intensos ataques indígenas que ocurrieron allí entre los días 10 al 12 de junio de 1875 y que alcanzaron resonancia nacional. En abril de 1876 esta Colonia tenía ya su Comisario de Administración en la persona de Jaime Sosa, cuya misión era la de organizar la misma y alojar y distribuir a los colonos inmigrantes o nacionales que allí se enviaran
por parte de los organismos de Inmigración y Colonización de la Nación.

RUMBO AL CHACO


Familia Pértile llegada a Resistencia en 1878
     El vapor “Sud América” zarpó de Genova  el 1º de diciembre de 1877 con su carga esperanzada de hombres, mujeres y niños, y arribó a Buenos Aires el 26 de diciembre, previa escala en Montevideo. Según lo expresó el Comisario Nacional de Inmigración  D. Juan Dillon, se decidió enviar a un contingente de colonos al Chaco, por no tener más ubicación en las otras colonias que ya estaban en funcionamiento. Según el historiador chaqueño Seferino Geraldi –quien pudo interrogar a sus abuelos inmigrantes- esto ocurrió porque las autoridades les ofrecieron instalarse como arrendatarios en colonias de Entre Ríos y Santa Fe, lo cual no era lo acordado antes de embarcarse rumbo a nuestro país. Los colonos tenían la firme resolución de ser propietarios de las tierras que ocupasen y para ello estaban disponibles,sólo las colonias creadas en el Chaco. Rápidamente la Dirección Nacional de Tierras y Colonización decidió aprobar la mensura y trazado de la Colonia Resistencia –efectuada como vimos en 1875- por Resolución del 27 de Enero de 1878, medida administrativa que no tuvo efecto práctico alguno, pues los mojones del trazado ya se habían perdido y hubo que mensurar de nuevo el terreno para distribuir los lotes cuando ya los colonos estaban en el lugar.
    Así es como el contingente de 39 familias inmigrantes que iban a poblar por primera vez en el Chaco, partió  el 17 de Enero de 1878 en el vapor “Río Paraná” con destino a Corrientes, ciudad a la que arribaron el día 21 después de soportar las alternativas de una fuerte tormenta “que los asustó tanto como el mar”, según el relato del historiador Geraldi. Fueron recibidos por los integrantes de la Comisión de Inmigración local y por el Comisario de la Colonia Jaime Sosa. Al día siguiente partió una delegación de colonos encabezada por Girolamo Pérez e integrada por Luis Pessano, Pedro Dellamea y Giulio Giraldo, entre otros, acompañados por el Comisario Sosa, con la finalidad de inspeccionar el terreno de la Colonia. Allí pudieron visitar las instalaciones de los obrajeros: Cnel. José María Avalos, Félix Seitor, Brígnole, Ameri, Corsi, Sicard y otros que habitaban desde hacía varios años el paraje San Fernando con su peonada.

Primer Comisario de Administración
de la Colonia Resistencia

    Satisfechos con las condiciones de los terrenos para el cultivo y con la seguridad que les brindaba las empalizadas de palo a pique que habían levantado los obrajeros contra los ataques indígenas (aún estaba fresco el recuerdo de los que ocurrieron entre 1875 y 1876), los delegados volvieron a Corrientes y se dispusieron a efectuar el traslado de todo el contingente hacia su destino final. En la tarde del 26 de Enero dos lanchones remolcados por un vapor zarparon del puerto de Corrientes llevando a las familias colonizadoras rumbo a la costa chaqueña. Después de cruzar el Paraná sin inconvenientes se internaron en el Río Negro con destino al Puerto de San Fernando (donde hoy se encuentra el puente del mismo nombre). El viaje que sólo debía demandarles pocas horas, se vio seriamente dificultado por los embalses de vegetación acuática que impedía el avance del convoy. Esto obligó  a los colonizadores a pasar la noche en medio del río a pocos kilómetros de su destino, rodeados de la selva, soportando las altas temperaturas del verano chaqueño y martirizados por los mosquitos.

                                    INSTALACION DE LOS COLONOS


Familia Simoni llegada a Resistencia en 1879
 Finalmente, en la mañana del 27 de Enero de 1878 arribaron al Puerto de San Fernando, donde los esperaban el Comisario Jaime Sosa y los obrajeros que habitaban el paraje. Como la Administración de la Colonia aún no había construido el albergue para los recién llegados –tal como lo disponía la Ley-, una parte del contingente fue alojado en las viviendas de los obrajeros, pero el resto debió pasar los primeros días a la intemperie.   
    A partir de allí comenzó la etapa más penosa de la colonización de Resistencia. Los inmigrantes debieron adaptarse a las durísimas condiciones del clima y del ambiente selvático a los que no estaban acostumbrados.  A poco de llegar, una gran inundación del Paraná, acompañada de copiosas lluvias y fuertes tormentas, los aisló de los puntos de abastecimiento y les produjo enfermedades de gravedad. También tuvieron serios problemas para acceder a las tierras de labranza que debían asignarles, no sólo por las malas condiciones climáticas, sino porque debió realizarse una nueva mensura en medio de serios conflictos entre el Administrador de la Colonia y los antiguos obrajeros. De todos modos y contra muchos pronósticos agoreros que anunciaban el pronto abandono de la Colonia, ésta se mantuvo y tras el primer contingente vinieron otros durante 1878 y especialmente en Enero de 1879, cuando llegó un numeroso grupo de familias procedentes de la región del Trentino.(Italia)       

Publicado en "Norte"  el 2/2/2003.


viernes, 10 de diciembre de 2010

EL TERRITORIO NACIONAL DEL CHACO: SU ORGANIZACIÓN

Cnel. Manuel Obligado. Primer Gobernador
del Territorio Nacional del Chaco (1838-1896)
Situación del Chaco en 1884.
Hacia 1884 el Chaco se había transformado mucho desde que Sarmiento creara la Gobernación en 1872 con capital en Villa Occidental. El tratado argentino-paraguayo de 1876 y el  Laudo arbitral del Presidente Rutherford Hayes habían fijado en el Río Pilcomayo el límite Norte de la República Argentina. Ya se habían fundado varias colonias pobladas con inmigrantes europeos –entre ellas Resistencia y Formosa-, se había iniciado la ocupación militar del territorio con el sometimiento o la muerte de numerosas tribus guerreras que lo habitaban desde tiempos inmemoriales, y se había establecido una línea defensiva de fortines a lo largo del Río Bermejo.
Por otra parte los pueblos originarios habían perdido gran parte de su poder ofensivo a raíz del constante acoso de las tropas del Ejército Nacional y por la muerte de sus principales caudillos. Muchas tribus se acercaban a las colonias recién fundadas para trabajar o intercambiar los productos silvestres que recolectaban a cambio de un magro sustento. En esos años, la mayor explotación inhumana tanto a los aborígenes como a los criollos se dio en los obrajes madereros, donde según muchos informes oficiales se practicaba la ley del más fuerte, donde el patrón de obraje por sí o mediante capataces, aplicaban su dura ley sin sujeción a autoridad alguna.
El constante arribo de nuevos colonos inmigrantes y pobladores de las provincias vecinas había impulsado la actividad agrícolas y forestal, lo que había modificado el panorama económico y social de la zona en pocos años. Pero también al amparo de leyes permisivas cobró impulso la apropiación de la tierra pública y en pocos años cientos de miles de hectáreas pasaron a manos de especuladores inescrupulosos.
"Alistando troncos"  Tareas en un obraje chaqueño según
óleo de Alfredo Pértile

Discusión del Proyecto de Ley.
Bernardo de Irigoyen, Ministro del Interior del Presidente Roca, fue quien elaboró el proyecto de Ley sobre administración y gobierno de los Territorios Nacionales,  que el Poder Ejecutivo envió al Congreso. Irigoyen, quien había dado un gran impulso a la inmigración y colonización de la Primera Gobernación del Chaco, fundamentó su proyecto en la necesidad de dotar a estos territorios de una administración regular y definitiva a fin de prepararlos para asumir en un futuro el rango de provincias.
En el Congreso algunos legisladores objetaron que aún no estaban resueltos todos los problemas de límites interprovinciales, pero la mención de los antecedentes legales nacionales y extranjeros en la materia, volcó la opinión a favor del proyecto. En la discusión participaron, además del Ministro Irigoyen y el Diputado informante Miguel Ángel Cárcano, importantes figuras de la época, como Estanislao Zeballos, Miguel Navarro Viola, Carlos Calvo y Onésimo Leguisamón, quienes dieron lustre al debate a que dio lugar el importante tema legislativo.

La Ley 1532 de creación de los Territorios Nacionales.
Expedicionarios con caciques chaqueños. S. XIX
(Foto Arch. Gral de la Nación)
Después de su aprobación en diputados, el Senado aprobó el proyecto de ley en la sesión del 13 de octubre de 1884 y el Poder Ejecutivo Nacional promulgó esta ley con el Nº  1532, el 16 del mismo mes. La Ley 1532 que convirtió en Territorios Nacionales al Chaco, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Formosa, Chubut, Santa Cruz, Misiones y Tierra del Fuego, no sólo constituyó un paso importante para su incorporación efectiva a la vida institucional, sino que fue su estatuto orgánico al regir su vida política durante muchos años hasta su elevación al rango de provincias. Permitió que vastas regiones del país se incorporaran al derecho público con personalidad propia; que la colonización recibiera un impulso orgánico para su desarrollo; que zonas antes abandonadas recibieran el beneficio de la educación, la vida municipal, la extensión de la red vial y ferroviaria; beneficios reservados hasta entonces a las provincias tradicionales. Pero el gran defecto de esta ley fue el de no haber previsto un marco institucional para el desenvolvimiento de las comunidades aborígenes, a las que no se le asignó ningún lugar en el nuevo ordenamiento. En consecuencia, continuaron en su situación de pueblos marginales proveedores de mano de obra barata en los obrajes y colonias de la región y sujetos a la explotación y al abuso. Se establecía únicamente que los gobernadores debían crear misiones con las tribus indígenas de su jurisdicción para atraerlos a la vida civilizada, sin entrar en otros detalles. (Art. 6º, Inc. 11)

Los nuevos límites territoriales.

Mapa del Territorio Nacional del Chaco (1885)

Los nuevos límites fijados para el Chaco eran los siguientes: “Por el Este, los ríos Paraguay y Paraná desde la desembocadura del Bermejo en el primero hasta la boca del Arroyo del Rey en el segundo. Por el Sur y Oeste, las siguientes líneas: el Arroyo del Rey hasta encontrar el Paralelo 28º 15’, este mismo paralelo y una línea que partiendo del San Miguel sobre el Salado, pase por Otumpa, hasta encontrar el paralelo mencionado. Por el Norte, una línea que partiendo de Las Barrancas, sobre el Río Salado, pasa por la intersección de la línea rumbo sur del Fuerte Belgrano con el Bermejo” (ver mapa)

Las autoridades del Territorio.
El Gobernador de cada Territorio Nacional era nombrado por el Poder Ejecutivo Nacional con acuerdo del Senado, duraba tres años en sus funciones y podía ser reelecto. Estaba facultado para hacer cumplir las leyes y disposiciones del Gobierno Nacional. Aunque todos sus actos dependían de las directivas del Ministerio del Interior, podía adoptar medidas de fomento del territorio bajo su mando, nombrar a los Jueces de Paz y proponer a los empleados administrativos al Poder Ejecutivo. Ostentaba el rango de Comandante en Jefe de la Gendarmería y Guardia Nacional, y entre sus atribuciones estaba la de velar por la educación, el progreso de la colonización y la radicación o reducción de las tribus indígenas para su incorporación a la vida social o económica. También establecía las atribuciones del Secretario de la Gobernación, quien debía ser nombrado por el Poder Ejecutivo y reemplazaba al Gobernador en caso de muerte, ausencia o remoción de éste. Se establecía además una legislatura territorial para aquellos territorios que alcanzasen los 30.000 habitantes, pero esta norma nunca se cumplió. En cuanto a la administración de la justicia, estaba a cargo de un Juez Letrado designado por el Poder Ejecutivo, con acuerdo del Senado, quienes entendían en todas las causas en lo civil, penal, comercial y correccional, y conocían en grado de apelación las sentencias dictadas por el Juez de Paz.

El gobierno municipal.
La vida municipal tuvo un especial tratamiento en esta ley. Cada una de las poblaciones de más de mil habitantes tenía derecho de constituir un Concejo Municipal de cinco integrantes elegido libremente por los vecinos, ya fueran argentinos o extranjeros. Entre sus atribuciones estaba establecer los impuestos municipales, administrar los bienes comunales, ordenar las obras públicas vecinales, convocar al pueblo a elecciones municipales y de Jueces de Paz, y ordenar la formación del padrón municipal. Así la población pudo iniciarse en el ejercicio de los derechos cívicos y de esta forma se organizaron las primeras agrupaciones políticas comunales. Esta normativa legal es un importante antecedente del actual régimen municipal chaqueño.
Mujeres de la etnia wichi transportando agua
en el interior del Chaco.

(Extractado de mi libro: "Efemérides Nacionales y de la Provincia del Chaco". Resistencia, Yatay, 1988)



jueves, 9 de diciembre de 2010

EXPEDICIÓN DE JERÓNIMO MATORRAS AL CHACO. 1774

Objetivos de la expedición al Chaco

Jerónimo Matorras, Gobernador de Tucumán y
expedicionario del Chaco. (1720-1775)
En la segunda mitad del Siglo XVIII los conquistadores españoles no habían podido asentarse en el Gran Chaco Gualamba, pues las distintas naciones indígenas que lo habitaban se resistían duramente a ser sometidas y habían enfrentado con éxito a todas las expediciones militares que habían penetrado en la región desde las provincias limítrofes.
En 1774 el Gobernador de Tucumán D. Jerónimo Matorras decidió encarar de otra manera la colonización del Chaco y encabezó una expedición “pacificadora” al interior del territorio, con la finalidad de celebrar tratados con las tribus guerreras, que le permitieran: a) la acción evangelizadora por medio de la fundación de reducciones; b) el sometimiento de las principales tribus a las autoridades españolas; c) la apertura de un camino a través del Chaco hacia las ciudades del litoral; d) conseguir la tranquilidad de las ciudades fronterizas, que sufrían frecuentes ataques. Pero el objetivo principal era tomar contacto con el celebre caudillo indígena Paykin de la etnia mocoví, a quien seguían numerosos caciques menores con un total estimado de 7.000 aborígenes.

Carácter ecuestre de las tribus del Chaco

Tribus ecuestres del Chaco, según dibujo del jesuíta
P. Florián Paucke (S. XVIII)
Matorras conocía el estado de guerra existente entre el caudillo mocoví con los abipones del litoral paranaense acaudillados por Ichoalay, quien disputaba a Paykín la posesión de los caballos cimarrones del Chaco. Casi todas las etnias de la región se habían adaptado al caballo desde el Siglo XVII y lo habían convertido en su principal medio de movilidad y de guerra para tener en jaque a las poblaciones fronterizas y atacar con eficacia a las expediciones de castigo. Este factor y su profundo conocimiento del territorio, permitió a las tribus chaquenses mantener su dominio e impedir la fundación de nuevas poblaciones en la región. Esperaba el Gobernador pactar primero con una de las facciones y ofrecer su mediación para poner fin a ese conflicto tribal y facilitar así la incorporación del Chaco a los dominios del Rey de España.

Se inicia la expedición.

Cacique mocoví, según dibujo del
jesuíta P. Florián Paucke (S.XVIII)
Matorras partió del Fuerte del Río del Valle en la frontera de Salta el 8 de Junio de 1774, enarbolando la estola de San Francisco Solano quien había sido misionero en esos parajes, queriendo remarcar el carácter misional de la expedición. El Gobernador se internó con sus hombres siguiendo el curso del Río Bermejo, llevando como Maestre de Campo a Francisco Gabino Arias. Después de superar numerosos inconvenientes, entre ellos un conato de sublevación de parte de las milicias, llegó el 19 de Julio al Paraje “La Cangayé” cercano al Bermejo y punto de concentración de numerosas tribus. Este era el lugar de encuentro con el famoso cacique general Paykín, quien ya había sido notificado por medio de otro cacique de las intenciones pacíficas del jefe español.

El “Primer Caporal del Chaco”

Matorras armó en “La Cangayé” un escenario impresionante para su encuentro con Paykín. Instaló un dosel a la sombra de un frondoso algarrobo, improvisó con petacas asientos para las deliberaciones y mandó formar a toda la tropa con uniforme de gala en dos filas alrededor del sitio de reunión.
Paykín acudió al lugar montado en un brioso caballo tordillo y acompañado de una numerosa comitiva de aborígenes. El Gobernador lo recibió con las mayores muestras de amistad a fin de alejar todo recelo y le hizo objeto de numerosos regalos. El famoso caudillo indígena se comportó en todo momento con dignidad y altivez, y escuchó de labios de Matorras la proposición de colocarse bajo el vasallaje del Rey de España y abrazar la fe católica, por lo cual sería reconocido “Perpetuo cacique” de todas las tribus del Chaco que respondían a su jefatura. La propuesta era atractiva, pues Paykín aspiraba a recibir de Matorras la ayuda para derrotar a su eterno rival Ichoalay, caudillo de los abipones. Como accediera Paykín, el Gobernador Matorras le entregó en solemne ceremonia un bastón con puño de oro en nombre del Rey de España, consagrándolo “Primer Caporal del Chaco”.

Encuentro de Matorras y Paykín en La Cangayé. Cuadro de Tomás Cabrera (1776)
Se trata del primer cuadro de tema histórico pintado en el país.


La Paz
de La Cangayé.

Durante varios días el Gobernador Matorras, el cacique Paykín y otros 7 caciques generales tobas y mocovíes, discutieron lo términos de un tratado de paz que pusiera fin a las hostilidades entre aborígenes y españoles. El día 29 de Julio se firmó este histórico documento que constaba de once artículos precedidos por invocaciones a la religión católica. Por los caciques lo hizo el protector de indios Antonio Caro, conocedor de las lenguas indígenas. El tratado de paz reconocía a las naciones aborígenes el señorío sobre los territorios que ocupaban, por haber sido de sus antepasados y por ser su hábitat natural, fuente de recursos alimenticios y de abrigo, cláusula ésta que conserva su plena vigencia en la actualidad. Además se les reconocía su condición de seres libres, no sujetos a esclavitud ni encomienda; el derecho de pedir reducción en el lugar que considerasen más conveniente y a contar con curas doctrineros. Matorras se comprometía a mediar ante las autoridades de Santa Fe y Corrientes para logar la paz con el cacique abipón Ichoalay, en el conflicto que éste mantenía con Paykín y los caciques que lo seguían. Los caciques, por su parte, debían obedecer a las leyes españolas y ante cualquier agravio plantear sus reclamos por intermedio de los protectores nombrados al efecto.

Fin de Matorras y Paykín.

Este tratado provocó una general satisfacción en las provincias colindantes con el Chaco, a tal punto que los cabildos de varias ciudades lo incluyeron en sus actas capitulares y lo ponderaron como un suceso extraordinario. Pero ni Matorras ni Paykín lograron verlo cumplido. El primero falleció el 16 de octubre de 1775, víctima de una repentina enfermedad mientras visitaba las reducciones de la frontera salteña con el Chaco, y Paykín murió en 1776 mientras combatía contra su rival Ichoalay en la frontera santafesina. Una Real Cédula del Rey Carlos III del 6 de setiembre de 1777 aprobó dicho tratado y ordenó su cumplimiento al Virrey del Río de la Plata Pedro de Cevallos. Recién en 1781 se dio cumplimiento a lo pactado cuando el Coronel Francisco Gabino Arias fundó  las reducciones de Nuestra Señora de los Dolores y Santiago de La Cangayé para indios mocovíes y San Bernardo el Vértiz para indios tobas, ambas junto al Río Bermejo.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Noticia: Junta de Estudios Históricos presenta su cuarta revista.

   El día 25 de Noviembre de 2010 a las 20 hs. se presentó la edición Nº 4 de la Revista de la Junta de Estudios Históricos del Chaco, acto académico que tuvo lugar en el auditorio del Museo de Medios, Pellegrini 213 de Resistencia, Chaco. Con la presencia de una nutrida cantidad de público y de representantes de entidades invitadas, se refirieron a la importancia del evento y al contenido de la revista los miembros: Belquis Van Lierde, Silvia Castelán y el Vicepresidente Marcos Altamirano.

Tapa: Samuel Rimathé. Obraje en el Chaco.
Ca. 1891. Clección Luis Príamo

   Esta edición está prologada por la Presidenta del Instituto de Cultura de la Provincia Prof. Silvia Robles y contiene artículos de los investigadores María Luisa Salinas: El obispo Cárdenas y los jesuitas de Asunción según la mirada franciscana, Pedro Svriz Wucherer: El trabajo con fuentes jesuíticas: las Cartas Anuas del período 1650-1652, Marcos Altamirano: Pantaleón Gómez. El "Gobernador Olvidado", Ramón Borchichi: El gobierno de Juan Carlos Cepeda: 1926-1928", Hugo Beck: Geografía Económica del Chaco y Formosa, del Ing. lberto Carlos Muello: obra de consulta de productores de antaño y  de investigadores actuales., Mariana Giordano y Alejandra Reyero: Usos de la imagen de alteridad en los estudios antropológicos. Experiencias y desafíos., Delia Teresita Álvarez de Tomassone: Capitán Facundo Solari, una vida entregada al Chaco: (1873-1912), y el discurso de ingreso a la institución de Ángeles de Dios Martina: Historia e investigación: se hace camino al andar.

   Además contiene reseñas bibliográficas de las siguientes obras: Algunos relatos de Villa Ángela, de Jacobo Garber; Nostalgie du Néolitique. De Laussane a Las Lomitas documents sur Alfred Métraux ethnologue, de Alain Monnier; El árbol de hierro, ciencia y utopía de un asturiano en tiempos de la Ilustración (1750-1780), de Ramón Gutiérrez; El reencuentro entre España y Argentina en 1910. Camino al Bicentenario, de Ramón Gutiérrez, Patricia Méndez y Elisa Radovanovic; Historia de la educación primaria en el Chaco (1872-1978), de María Cristina de Pompert de Valenzuela; San Martín y la patria durante el ostracismo, de la misma autora; y La colonización de Resistencia, con un informe inédito del Primer Comisario de Administración de la Colonia, de Marcos Altamirano.


   

sábado, 27 de noviembre de 2010

Participación en el Recital de María Baldo Solón

María Baldo Solón, un regreso, la vigencia.
Anoche, el público de Resistencia pudo apreciar otro espectáculo ofrecido por María Baldo Solón en el Centro Cultural del Nordeste. Interpretó junto a su autor, el poeta Enrique Gamarra, la obra "La luz tiene una espada. Homenaje a San Martín" , que fue presentada por el historiador Marcos Altamirano, quien se refirió a sus trayectorias.
Ambas presentaciones se concretaron en el mrco del Bicentenario de la Patria y el centenario de la Escuela Normal, organizadas por el Instituto de Nivel Superior Domingo Faustino Sarmiento, la Asociación de Exalumnos de la Escuela Normal, la Biblioteca Avellaneda y los niveles secundario y primario de la Escuela Normal. (Diario "Norte", 21 de Noviembre de 2010)


Momento en que se efectúa la presentación del recital de María Baldo Solón.

viernes, 8 de octubre de 2010

Artículo: San Fernando, población precursora de Resistencia (*)

Creación de colonias-cantones en el Chaco

La Ley Nº 686 promulgada por el Presidente Domingo F. Sarmiento el 4 de Octubre de 1874 constituye el primer esfuerzo orgánico del Estado Nacional por colonizar el territorio de nuestra actual Provincia. Por esta ley se creó la Jefatura Política del Chaco, que abarcaba territorialmente todo el Chaco Austral desde el Río Bermejo al Norte hasta el Arroyo del Rey en el actual Chaco santafesino al Sur.
Aurelio Diaz, Jefe Politico del Chaco
Esta norma legal, aunque de corta vigencia, afianzó el dominio territorial argentino sobre esta parte del Chaco, y permitió el comienzo de la colonización a cargo del Estado Nacional. En sus artículos 10º y 11º  establecía la fundación de cuatro colonias-cantones en la costa chaqueña frente a la ciudad de Corrientes, al sitio de Rincón de Soto, y a los pueblos de Empedrado y Bellavista en esa provincia, más la distribución de tierras a los futuros pobladores.
El Presidente Nicolás Avellaneda, quien sucedió a Sarmiento, nombró Jefe Político al correntino Aurelio Díaz y como su Secretario a Luis Jorge Fontana, por Decreto del 29 de Marzo de 1875. Por el mismo acto Avellaneda dispuso también que el Jefe Político, asociado al Jefe de la Frontera Norte Coronel Manuel Obligado y al Agrimensor Arturo Seelstrang -a quienes se agregaría después el Agrimensor Enrique Foster- hiciesen el reconocimiento de ese territorio y eligiesen los puntos precisos donde deberían fundarse dichas colonias. Además le fijaba las condiciones que debían reunir en cuanto a su ubicación, perímetro, número de manzanas, chacras, quintas y espacios destinados para los edificios públicos.
Esta Comisión Exploradora, después de reconocer toda la zona, eligió para fundar la primera colonia el paraje denominado "San Fernando", punto situado muy próximo a la margen derecha del Río Negro y a ocho kilómetros del Río Paraná. A mediados de Octubre de 1875 se practicó la primera mensura de esta colonia y en Mayo de 1876 se elevó el informe y los planos de tres colonias trazadas en el Chaco. Además de "Resistencia", las restantes eran: la colonia "Timbó" frente a Goya y "Las Toscas" frente a Bella Vista, descartándose los terrenos situados frente a Empedrado por ser bajos e inundables. Esta mensura recién fue aprobada por la Dirección Nacional de Tierras el 27 de Enero de 1878, el mismo día en que arribó a la Colonia el primer contingente de inmigrantes procedentes del Friul en Italia.

 El pueblo de San Fernando

Cachapé con yunta de bueyes, típico
medio de transporte de un obraje,según
 un óleo de Alfredo Pértile

El paraje elegido para fundar la Colonia Resistencia no era un sitio baldío y tenía una gran importancia histórica. Fue desde 1750 el asiento de la Reducción Jesuítica de San Fernando del Río Negro y abandonado con posterioridad a la expulsión de la Orden por el Rey Carlos III de España en 1767. El paraje conservó su nombre y desde 1857 fue asiento permanente de obrajes madereros. Cuando en 1864 se proyectó un camino a través del Chaco hasta Santiago del Estero, San Fernando fue su punto de partida y los caciques tobas y vilelas de la zona celebraron un tratado con el Gobernador de Corrientes Pedro Ferré comprometiendo su apoyo a ese proyecto. Hacia 1870 el Coronel Napoleón Uriburu, quien regresaba de una expedición al Chaco, informó que en el paraje existían 15 obrajes y que en ellos trabajaban 1.500 peones como hacheros, en su mayoría aborígenes. Este número de obrajes implicaba una importante concentración de pobladores aborígenes y criollos con sus familias, en el paraje San Fernando.

El 18 de Marzo de 1873 el Jefe de la Capitanía del Puerto de Corrientes informó al Gobernador del Chaco Julio de Vedia -quien residía en Villa Occidental frente a Asunción- de la existencia frente a Corrientes de una población de 400 a 500 habitantes y que alcanzaba 800 o a 1.000 el número de personas que trabajaban en los obrajes. También señaló la necesidad de una autoridad para poner freno a los abusos y conflictos que allí se producían, y de responder positivamente a los pedidos de muchos obrajeros para adquirir las tierras que ocupaban. El General Vedia solicitó de inmediato la autorización para crear una autoridad en ese punto, expresando que se encontraba "en vías de ser una población de importancia", y aunque obtuvo la misma, este paso no se concretó. En septiembre de 1873 un informe estadístico de la Gobernación declaraba que en San Fernando existían ya 800 habitantes dedicados princpalmente al corte de maderas, y al año siguiente el encargado del Gobierno del Chaco Coronel Federico Mitre, expresaba que la población de San Fernando superaba a la propia Villa Occidental capital de la Gobernación.


Los establecimientos obrajeros.

Cnel. José María Ávalos
Obrajero de San Fernando

Al llegar, en 1875, la Comisión exploradora encargada de trazar las nuevas colonias del Chaco encontró en San Fernando una población ya establecida y laboriosa dedicada al corte y comercialización de las valiosas maderas de la zona, las que se embarcaban en el Puerto de San Fernando sobre el Río Negro o en Barranqueras sobre el Río Paraná, con destino a otros puertos del Litoral e incluso al exterior. Entre los principales vecinos allí radicados se encontraban: el Coronel José María Ávalos -veterano de la Guerra del Paraguay-, Félix Seitor o Seitour, Antonio Brígnole, José Ameri, Carlos Corsi, Agustín Andriani, Antonio Piccilli, Ramón Vázquez y Simeón Borda, entre otros. Los establecimientos que se destacaban por sus comodidades y fortificaciones eran los de Ávalos y Seitor, ubicados muy próximos entre ellos, a la altura de la Av. 25 de Mayo al 2000 el primero, y de la calle Julio A. Roca al 1700 el segundo, de la actual Resistencia.

´Guerreros aborígenes atacan una población,
según ilustración de época.

La casa-fuerte de Ávalos contaba con diez habitaciones de material, galpones y taller de carpintería, todo protegido con una extensa empalizada de palo a pique para la defensa contra los ataques indígenas. El informe de la Comisión señala que los motivos que llevaron a éste y otros obrajeros a concentrarse en ese paraje eran: la necesidad de prestarse mutuo apoyo en caso de peligro, y el natural deseo del hombre de vivir en sociedad. Pero también indica que la concentración de pobladores aumentó cuando en esos años la fiebre amarilla hizo estragos en Corrientes y muchos vecinos de esa ciudad buscaron la costa chaqueña "...procurando el aire puro de una atmósfera no infestada..." y eligiendo para su residencia San Fernando. Si bien la Comisión Foster-Seelstrang señaló que estas condiciones tan favorables fueron decisivas para la elección del lugar como asiento de una nueva colonia, no dejaron de denunciar los abusos que cometían los propios obrajeros con los peones aborígenes especialmente a la hora de pagarles por su trabajo, así como el tráfico de armas y bebidas que comerciantes inescrupulosos practicaban con estos pueblos. Precisamente expresaban que estas eran las causas de los graves y frecuentes ataques que las diversas tribus llevaban cotra los mismos obrajes.

Comienza la lucha armada.

Soldados defendiendo una empalizada, según
una ilustración de época

Antes y después de su mensura y trazado, la Colonia atravesó por situaciones dramáticas que pondrían a prueba su voluntad de subistir y lograr la cohesión necesaria para constituir una comunidad. A las diversas tribus que habitaban en sus proximidades le resultó insoportable la presencia de aquellos a quienes consideraban responsables de los abusos y uniéndose resolvieron arrasar la población. En abril de 1875 se comenzaron a recibir alarmantes noticias sobre un inminente ataque de tribus coaligadas sobre San Fernando.

Esta población sólo estaba defendida por una guarnición de 15 hombres de la Guardia Provincial de Corrientes y por los peones de los obrajes que pudieran armarse. El tan temido ataque se produjo los días 10, 11 y 12 de Junio, cuando unos mil aborígenes armados con lanzas, flechas y armas de fuego, se abatieron contra los establecimientos de San Fernando. Encabezaban la defensa el Jefe Político Aurelio Díaz y el Coronel José María Ávalos, secundados por la peonada armada. Los primeros ataques fueron rechazados, pero los defensores debieron atrincherarse en el fuerte del Coronel Ávalos a la espera de los refuerzos solicitados urgentemente a Corrientes. Desde esta ciudad llegaron finalmente 30 efectivos al mando del Mayor Pedro Quijano, gracias a lo cual pudieron finalmente hacer frente con éxito a este ataque, aunque la población corrió serio riesgo.

Pedro Quijano, Mayor de Guardias
Provinciales de Corrientes quien acudió
en Defensa de San Fernando

En los combates que se libraron en torno a las empalizadas de Ávalos, murieron un capataz y dos peones, mientras que otro defensor resultó herido. El Mayor Quijano pudo dar muerte a uno de los caciques atacantes, pero la leyenda sobre un combate singular entre el Coronel Ávalos y el cacique vilela Leoncito debe considerarse falsa, pues Leoncito no participó de estos ataques sino de otros posteriores, y no murió en este enfrentamiento sino en una pelea con un jefe toba al año siguiente.
Estas jornadas que tuvieron trascendencia nacional a través de la prensa de Buenos Aires, probaron que San Fernando era una población capaz de sostenerse frente al peligro y la eficacia de la  ayuda militar proveniente de Corrientes. Pero también demostraron la reacción de los pueblos originarios de la zona frente al abuso y al maltrato de que eran objeto, como lo reflejan muchos testimonios documentados.
El nombre de Resistencia.
La Comisión Exploradora Foster-Seelstrang recogió de labios de sus protagonistas el relato de estos dramáticos sucesos, ocurridos apenas cuatro meses antes de su arribo al lugar, y consideró justo consignar el hecho en su informe oficial al bautizar a la nueva colonia: "...la cual se denominó Resistencia por el hecho de haber resistido durante bastante tiempo un corto número de hombres sin protección de ningún gobierno, las continuas amenazas de los aborígenes."


"El toba" obra del escultor
chaqueño Carlos Schenone
La nueva colonia, ya mensurada y trazada, debió soportar nuevos ataques durante 1876. En Enero y Febrero de ese año, el cacique vilela Leoncito se reveló contra las autoridades y llevó dos ataques contra San Fernando, preliminares de un ataque más violento que realizó en alianza con el temible cacique toba Cambá, el 25 de Abril. En ese día, ambos caciques realizaron el último y más importante ataque contra la población del paraje, pues sus guerreros divididos en cinco grupos y portando sus respectivos estandartes, embistieron a los establecimientos fortificados de Ávalos y Seitor, con gran encarnizamiento. Se llegó a la lucha cuerpo a cuerpo, pero nuevamente los soldados del Mayor Quijano fueron de gran ayuda, hasta que los atacantes fueron rechazados con numerosas baja, mientras los defensores tuvieron cuatro heridos.
Con el nombramiento del Comisario de Administración de la colonia en abril de 1876, que recayó en Jaime Sosa Escalada, se dieron los primeros pasos para organizar la misma y recibir, casi dos años después, al primer contingente de inmigrantes que habrían de poblarla. 


(Extractado de la nota publicada en Diario "Norte" de Resistencia, 1 de Febrero de 1998, p. 22)