miércoles, 16 de mayo de 2018

Marcos Altamirano en Radio Nacional para todo el país con Osvaldo Bazan

El martes 8 de Mayo, el programa "Dulces y Amargos" de Radio Nacional conducido por el periodista Osvaldo Bazan desde Radio Nacional Resistencia, contó con la participación del Profesor Marcos Altamirano que fue invitado para hablar sobre Historia del Chaco.

"Marcos Altamirano es historiador y nos contó anécdotas de la provincia de Chaco. “El nombre significa territorio de caza y está muy bien expresado ya que es un lugar de abundante fauna. También simboliza el encuentro y un trabajo en conjunto. La palabra es de origen Quichua”. En tanto, el músico “Coqui” Ortiz compartió las mejores melodías en Dulces y Amargos."

Se puede escuchar todo el programa con la Participación de Marcos Altamirano en el siguiente Link:

http://www.radionacional.com.ar/la-historia-de-la-provincia-de-chaco-territorio-de-caza/







viernes, 27 de abril de 2018

A 140 AÑOS DE LA COLONIZACIÓN DE RESISTENCIA. SAN FERNANDO POBLACIÓN PRECURSORA



1ra. NOTA:  SAN FERNANDO: POBLACIÓN PRECURSORA DE RESISTENCIA.(*)

Ing. Enrique Foster, miembro de la Comisión
Exploradora que trazó la Colonia Resistencia.
Primeros datos sobre San Fernando.
     El paraje “San Fernando” en la costa chaqueña frente a Corrientes, donde había estado la reducción jesuítica del mismo nombre en el Siglo XVIII, fue desde muy antiguo un punto de referencia y concentración de pequeños asentamientos de explotación forestal, que aumentaron su población por la afluencia de peones correntinos en su mayoría, también de paraguayos y brasileños.
     La expedición al Chaco del Coronel Napoleón Uriburu en 1870 al frente del Regimiento “Nueva Creación”, encontró en ese paraje una llamativa concentración de obrajes madereros, donde trabajaban unos 1.500 aborígenes. Semejante concentración suponía una importante cantidad de peones criollos para aquellas tareas que no eran realizadas normalmente por los aborígenes: labrado, carga y acarreo de las maderas, cuidado de los animales, embarque, etc.

El reconocimiento oficial de la población.
        La población agrupada en San Fernando había adquirido en 1873 suficiente importancia y cohesión como para llamar la atención de las autoridades. Así es como el 18 de Marzo de ese año el Jefe de la Capitanía del Puerto de Corrientes Esteban Guastavino, comunicó al Gobierno del Chaco que “...en el Chaco, frente a esta ciudad existen mas de veinte obrajes en los que trabajan de ochocientos a mil personas; que varios de ellos están casi juntos formando una población de cuatrocientos a quinientos habitantes llamada “San Gerónimo” (sic); que ni hay fuerza que les garanta (sic) su propiedad, ni autoridad que entienda sus desavenencias.” Después de señalar la imposibilidad de seguir atendiendo desde esa Capitanía las cuestiones que allí se suscitaban, continuaba: “...muchos dueños de dichos establecimientos desean comprar el terreno que ocupan y están dispuestos a sufragar parte de los gastos que originen la creación de una autoridad allí y su policía.”.
El Gobernador del Chaco Gral. Julio de Vedia, quien se encontraba en la lejana población de Villa Occidental, capital entonces de la Gobernación del Chaco desde su creación en 1872, tomó nota de esta inquietud para requerir del Gobierno Nacional las medidas tendientes a asegurar dicha población, que se trataba de “San Fernando” y no de “San Gerónimo” como erróneamente la llamó el Capitán Guastavino. Aunque el Ministerio del Interior autorizó la designación de autoridades para ese punto, no hay constancias de que esto haya ocurrido, pues la situación continuó igual.

Labor de la Comisión Exploradora “Foster-Seelstrang”.
    El 6 de Octubre de 1874 el Poder Ejecutivo promulgó la Ley 686 que establecía la Jefatura Política del Chaco, y la creación de cuatro colonias-cantones sobre la margen derecha del Río Paraná, una frente a la ciudad de Corrientes y las otras frente a los pueblos correntinos de Rincón de Soto, Bella Vista y Empedrado.
      De acuerdo con esta Ley, el Presidente Avellaneda nombró en Marzo de 1875, Jefe Político a Aurelio Díaz, Secretario a Luis Jorge Fontana, e integrantes de la Comisión Exploradora a los Ingenieros Arturo Seelstrang y Enrique Foster, quienes debían trazar las nuevas colonias con la colaboración del Comandante de la Frontera Norte Coronel Manuel Obligado. La Comisión Exploradora llegó al paraje San Fernando en Octubre de 1875 y eligió ese sitio para fundar allí la primera colonia a la que bautizó “Resistencia”.  El informe de la Comisión señala que eran quince el número de establecimientos madereros que se encontraban en San Fernando, entre ellos los de José María Avalos, Félix Seitor, Antonio Brígnole, Ramón Vázquez, Carlos Corsi y otro de apellido Sicard. En cuanto al nombre de “Resistencia” con que se bautizó a la nueva Colonia, fue –según expresa la Comisión- “...por el hecho de haber resistido durante bastante tiempo un corto número de hombres sin protección de ningún gobierno, las continuas amenazas de los aborígenes.”
Ataque aborigen a un fortín en el Chaco (S. XIX)

La “resistencia” de San Fernando.
        Entre las causas del descontento aborigen contra San Fernando deben señalarse: los abusos que se cometían en los obrajes con el pago de los salarios a los peones aborígenes; la venta de armas y bebidas a las tribus por parte de traficantes y personas marginadas de la ley; y el temor a ser desalojados definitivamente de sus tierras al establecerse la Jefatura Política con sede en esa población.
        En el mes de abril de 1875 se supo que una coalición general de tribus del Chaco se aprestaba a un ataque sobre San Fernando. El Jefe Político Aurelio Díaz, quien ya se encontraba en funciones, requirió la ayuda de la Guardia Provincial de Corrientes y conjuntamente con el Coronel Avalos y otros obrajeros, armaron a la peonada para la defensa. El tan temido avance se produjo el día 10 de junio, cuando una fuerza de mil aborígenes armados con lanzas, flechas y armas de fuego, realizó un intenso ataque contra los obrajes situados al sur de San Fernando. Los 15 hombres de la Guardia Provincial de Corrientes en unión con los obrajeros pudieron hacerles frente y rechazarlos, luego de un combate de una hora, provocándoles muertos y heridos. Ante el peligro de ser copados, se replegaron al fuerte del Coronel Avalos a la espera de refuerzos. Esa noche salió de Corrientes una fuerza de auxilio de treinta hombres más.
       Este ataque fue el preludio de otros más violentos que ocurrieron los días 11 y 12. Las fuerzas defensoras al mando del Comandante Verón y del Mayor Quijano de la Guardia Provincial de Corrientes, sumaban junto a los peones de los obrajes más de cien efectivos. En los combates que se sucedieron en torno a las empalizadas del fuerte del Coronel Avalos, murieron un capataz de Félix Seitor y dos peones. Otro defensor, Manuel Andino resultó herido también en los combates del día 12, y uno de los caciques atacantes fue muerto por el propio Mayor Quijano.              
      Las crónicas de estos sucesos publicadas en el Diario “La Prensa” de Buenos Aires, que tenía corresponsal en Corrientes, consagraron a San Fernando como población capaz de sostenerse a pesar de los ataques aborígenes y probaron la eficacia de la ayuda proveniente de Corrientes. El nombre de “Resistencia” surgió –según mi concepto- en estos días. La Comisión Foster-Seelstrang debió recoger de boca de los propios protagonistas, el relato de estos sucesos ocurridos cuatro meses antes de su llegada al paraje y consideró justo bautizar a la nueva colonia con ese nombre. Nuevos ataques se produjeron en Enero, Febrero y Abril de 1876..
      Mensurada y nominada la Colonia, el nombre de San Fernando se mantuvo en la  guarnición militar que se estableció posteriormente y así figuró en los partes militares, y los nacimientos registrados en los libros parroquiales durante los primeros años de la colonia asociaban el nombre de San Fernando al de Resistencia. Finalmente permanece el nombre del Santo como patrono de nuestra ciudad capital y en la denominación del Departamento.

(*) Artículo publicado en el Diario "Norte"de Resistencia. Enero de 2018.
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sábado, 24 de febrero de 2018

Presentación del libro "Resistencia. Apuntes Históricos" de José Alumni

Presentación del libro: "La Ciudad de Resistencia. Apuntes
Históricos"de Mons. José Alumni por el Prof. Marcos
Altamirano. y "Lo que me contaron mis abuelos. Páginas
Históricas del Chaco", por la Dra. María Laura Salinas.
      El día 1 de Febrero se realizó la presentación de las obras: "La Ciudad de Resistencia. Apuntes Históricos" de Mons. José Alumni, a cargo del Prof. Marcos A. Altamirano, y "Lo que me contaron mis abuelos. Páginas Históricas del Chaco" de Seferino Geraldi, a cargo de la Dra. María Laura Salinas, Presidenta de la Junta de Estudios Históricos del Chaco. Ambas obras fueron editadas por la Editorial Contexto de Resistencia.  El acto se realizó en el marco de las celebraciones de los 140 Años de la llegada de los primeros colonizadores a Resistencia.
     

   
 Lo que sigue es el texto de la presentación del libro "La Ciudad de Resistencia. Apuntes Históricos" de Mons. José Alumni.

    La acertada decisión de la Editorial Contexto de reeditar  una de las obras principales del historiador Monseñor José Alumni: “La Ciudad de Resistencia. Apuntes históricos” en la colección “Los Imprescindibles”, permite que después de muchos años de su primera edición, este libro vuelva a estar al alcance del gran público lector y de los estudiosos de nuestro pasado, para beneficio y enriquecimiento de nuestra cultura histórica.
      Monseñor José Alumni nació en Cortona, Italia, el 17 de Febrero de 1907 y emigró algunos años después con sus padres a la Provincia de Entre Ríos, Argentina, donde realizó sus estudios eclesiásticos y se ordenó sacerdote en 1931. Desde muy joven se inició en la docencia como profesor de Lenguas Vivas en el propio Seminario, y por sus excelentes condiciones fue designado por la Santa Sede  Secretario Canciller del primer Obispo del Chaco, Monseñor Nicolás de Carlo, al crearse en 1940 la Diócesis de los entonces Territorios Nacionales del Chaco y Formosa. Como Vicario General de la Diócesis y Vicario Capitular desde 1951, acompañó a este Obispo en su fecunda obra social y religiosa en el Chaco.
    Desde el comienzo de su labor junto a Monseñor De Carlo, Alumni se reveló como un apasionado de la Historia, por lo cual contó desde un principio con el apoyo entusiasta del Obispo para sus estudios en ese terreno. Durante su apostolado en el interior del Chaco y en el contacto con su gente, se despertó en él un profundo amor por esta tierra. La convicción de que era necesario despertar la conciencia regional en una sociedad en formación como era entonces la del Territorio Nacional del Chaco, lo llevó a consagrarse a la investigación de las raíces del pasado chaqueño, en el silencio de los archivos y en el terreno de la exploración arqueológica..
     Fue un significativo aporte a la arqueología regional el descubrimiento en 1946 del sitio donde estuvo la Reducción de Nuestra Señora de los Dolores y Santiago de la Cangayé fundada en 1780, y poco después, el estudio de las ruinas del Km. 75 descubiertas por Alfredo Martinet, a la que no tardó en identificar como pertenecientes a la antigua ciudad hispánica de Concepción del Bermejo abandonada y destruida en 1632

     Su contribución a la historiografía regional se nutre de una serie de valiosas obras históricas que abarcan gran parte de nuestra historia regional. Su primera publicación  fue: “San Fernando del Río Negro”, en la Revista “Estudios” del año 1942. En 1948 publicó, como resultado de sus exploraciones arqueológicas, “Nuestra Señora de los Dolores y Santiago de La Cangayé” y dos años después dio a conocer “San Fernando del Río Negro – De San Fernando a la Resistencia”, con el auspicio del Museo Municipal de Resistencia y en forma conjunta con los historiadores Carlos López Piacentini y Seferino Geraldi. En 1951 publicó: “El Chaco. Figuras y hechos de su pasado”, que se publicó  en homenaje al Segundo Centenario de la fundación de San Fernando del Río Negro, celebrado el año anterior, la  que sería una de sus obras fundamentales  y modelo para la investigación histórica de nuestro Chaco.
    Finalmente, y dedicado a los maestros y alumnos del Chaco, apareció en 1958 el libro: “La ciudad de Resistencia. Apuntes Históricos”, obra en la que narra no solamente el proceso que llevó a la fundación y colonización de la ciudad capital del Chaco, sino que se remonta a los orígenes de la Gobernación del Chaco y a las diversas campañas militares que se produjeron en el Siglo XIX con el objetivo de someter a las tribus guerreras de la región chaqueña.
     Fue el propósito del autor en este libro, ofrecer a sus lectores una síntesis esclarecedora y didáctica de todos los acontecimientos que dieron nacimiento institucional de la Gobernación del Chaco después de finalizada la Guerra de la Triple Alianza, con la cual guarda para el autor una estrecha relación. Dentro de ese panorama histórico, la ciudad de Resistencia y su colonización por los contingentes inmigratorios venidos principalmente de Italia, es el eje en torno al cual se desarrollan y se explican los principales sucesos de esta etapa fundacional de nuestra historia.
     Alumni vio en la llegada de los primeros colonizadores a Resistencia, el desarrollo de una épica de sacrificio y de trabajo que definió el perfil de nuestra sociedad, en cuya formación el inmigrante europeo tuvo tanta gravitación. En esta interpretación de nuestra realidad histórica debió gravitar fundamentalmente su propia historia familiar. Proviniendo de una familia de inmigrantes italianos, y siendo él mismo uno de ellos,  debió sentirse identificado con ese cúmulo de sentimientos mezcla de frustraciones y esperanzas, que embargó a aquellas familias que dejaron todo en su tierra natal para adoptar una nueva patria, que los recibía ofreciéndoles un lugar para labrarse un futuro.
      Sin embargo, fue justo al evaluar el decisivo papel que le cupo a los obrajeros de San Fernando y a los peones criollos que trabajaban duramente en el monte. Ellos prepararon y aseguraron el terreno donde habría de levantarse la Colonia Resistencia, y donde se labrarían los primeros surcos de los cuales surgiría la riqueza telúrica de nuestro Chaco. En este sentido nos dejó en esta obra páginas de gran sensibilidad donde se trasluce su entusiasmo por este pueblo que se levantaba al calor de esta unión de voluntades en la búsqueda de un destino común:
      “Era el año 1878…! Se iniciaba la etapa decisiva para la conquista pacífica del Chaco. Alrededor del grupo humano de Resistencia se condensaban odios ancestrales, penurias y dificultades sin nombre. El Chaco no se entregaría sin sacrificio y sin lucha. Para afrontarla se había realizado una conjunción de razas y de temperamentos y al estoicismo y paciencia del hachero criollo se unió la voluntad esforzada y laboriosidad legendaria de los hijos de Italia. Juntos enfrentaban el destino común. Bien pronto ambas corrientes de sangre, al mezclarse en las venas de los hijos de esa hora de aventura y heroísmo, plasmarían en los primeros chaqueños, los caracteres indelebles de dos razas aunadas en la lucha y hermanadas en el triunfo.”
       Aunque el tema central de la obra es el nacimiento y los primeros años de la ciudad de Resistencia, el autor se extendió a la explicación del desarrollo de la vida institucional del Chaco al incorporarse al cuerpo orgánico de la Nación hasta la creación del Territorio Nacional del Chaco en 1884. Así el nacimiento de la Colonia Resistencia se nos presenta como el hito fundamental de un proceso que implicaba también la ocupación territorial del espacio chaqueño por parte del Estado Argentino.
     Por ello, la obra no se limita al nacimiento y organización de la Colonia Resistencia sino que  se completa con un relato pormenorizado de las principales campañas militares de ocupación del territorio del Chaco hasta la Campaña Victorica de 1884.  Y lo hace con abundante apoyo documental y de variadas fuentes, algunas de ellas de primera mano, como las existentes en el Archivo General de la Nación, en el Archivo del Ejército Argentino y en las Memorias de la Campaña Victorica, entre otras.  Y en cada uno de los episodios su valoración crítica se hace presente, como cuando destaca el papel olvidado que le tocó desempeñar al soldado criollo en toda esta ardua empresa, los abusos y la arbitrariedades que sufrían los pueblos originarios y que dificultaban cualquier entendimiento pacífico, y las graves fallas de la colonización oficial que amenazó con la desaparición de las principales colonias.

    El resultado de todo este trabajo de minuciosa recolección de datos e interpretaciones de profundo contenido, es esta obra que ha marcado un camino seguro para todos los estudiosos que deseen adentrarse en el estudio de nuestro pasado regional. Por otra parte brinda un panorama esclarecedor al  público lector que busque beber en el campo de nuestra historia y nutrirse de este alimento espiritual que fundamenta nuestra conciencia regional.
      Además de investigador minucioso y documentado, Monseñor Alumni  poseyó una vasta cultura que se reflejó en su nutrida y valiosa biblioteca, parte de la cual se encuentra hoy en la Biblioteca “Prof. Leopoldo Herrera” de la ciudad de Resistencia.  Por sus méritos relevantes fue designado Miembro Correspondiente de la Junta de Estudios Históricos y Geográficos de la Provincia de Corrientes y también Miembro de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina. Integró además el Instituto Popular de Estudios Chaqueños y la Comisión Provincial de Monumentos y Lugares Históricos. Celoso custodio de nuestro patrimonio documental, organizó y dio vida al Archivo Histórico de la Provincia, creado por Decreto 2318 del 31 de Octubre de 1954, el cual hoy lleva su nombre, como un justo homenaje a quien fuera su Director- Fundador.
      A estos méritos Alumni sumó un acendrado espíritu docente que lo llevó a volcar sus conocimientos en numerosas conferencias y artículos periodísticos, y fue el primero en hacer conocer nuestra historia al gran público a través de audiciones radiales en la antigua y prestigiosa emisora “L.T.5 Radio Chaco”.
      La extraordinaria obra histórica y pastoral de Monseñor José Alumni se vio interrumpida por una larga dolencia que lo alejó por muchos años de toda actividad, hasta su muerte acaecida el 17 de Agosto de 1963 en la ciudad de Buenos Aires.

                                                                                             Marcos A. Altamirano

                                                                                 

lunes, 4 de diciembre de 2017

MONSEÑOR JOSÉ ALUMNI Y LA HISTORIA DEL CHACO

Su labor pastoral
    Este fecundo investigador del pasado chaqueño y regional, además de impulsor de actividades religiosas y culturales de nuestro medio, nació en Cortona, Italia, el 17 de febrero de 1907. Sus padres emigraron a la Argentina y se radicaron en Entre  Ríos cuando aún era niño. Allí realizó sus estudios eclesiásticos y se ordenó sacerdote en 1931. Se inició como profesor de Lenguas Vivas en el propio Seminario y Capellán del Buen Pastor en la ciudad de Paraná.
    Su inclinación por los estudios históricos ya se manifestó al ser designado Secretario Canciller del primer Obispo del Chaco, Monseñor Nicolás de Carlo, cuando la Santa Sede resolvió crear la Diócesis en el entonces Territorio Nacional del Chaco. Como Vicario General de la Diócesis primero y Vicario Capitular desde 1951, acompañó a Nicolás de Carlo en su fecunda obra social y religiosa en el Chaco.

"El Chaco. Figuras y hechos de su pasado"
obra histórica de Mons. José Alumni.

    Además de su labor se desempeñó también en otras múltiples funciones que lo pusieron en estrecho contacto con la feligresía no sólo de Resistencia sino de todo el Chaco. Fue Cura interino de la Iglesia Catedral, Cura Párroco de la Iglesia San Javier, Capellán del Colegio Nuestra Señora de Itatí y Asesor de la Junta Diocesana de la Acción Católica. Por su fecunda labor pastoral fue designado por el Papa Pio XII, Prelado Doméstico en 1943 y Protonotario Apostólico seis años después.

Mons. José Alumni (1907-1963) Sacerdote
e Historiador chaqueño.

 Investigador y         arqueólogo.
    Durante su apostolado en el interior del Chaco y en el contacto con su gente, se despertó en él un profundo amor por esta tierra. Su gran conocimiento de la Historia y la convicción de su importancia para la formación de la conciencia regional, lo llevó a investigar las raíces del pasado chaqueño, en el silencio de los archivos y en el campo arqueológico. Se consagró a rastrear los restos materiales de las más antiguas poblaciones hispano-indígenas fundadas en lo que llamó el “Desierto Verde”. En 1946 encabezó, junto con el vecino de Sáenz Peña Alfredo Martinet una expedición a las cercanías del Río Bermejo, donde éste había descubierto unas ruinas que se suponían de origen hispánico. Allí comprobó por medio de sus investigaciones y de los trabajos arqueológicos que se trataba de la Reducción de “La Cangayé” fundada en 1780 por Francisco Gabino Arias para los aborígenes mocovíes . En ese yacimiento localizó y rescató los restos del Padre José Bernardo Sena, muerto de sed en el Impenetrable, cuando se dirigía a comunicar a las tribus la inminente fundación de la misma.
    También participó activamente en las investigaciones relativas a las Ruinas del Kilómetro 75, encontradas por Alfredo Martinet y ubicadas en el camino que une a Presidencia Roque Sáenz Peña con Fortín Lavalle. Con el hallazgo de utensilios, restos cerámicos y por el tipo de construcción observada durante la expedición arqueológica de 1954, más el estudio de la documentación existente en el Archivo General de la Nación, Alumni concluyó que se trataba de la desaparecida ciudad de Concepción del Bermejo, fundada por Alonso de Vera en 1585 y abandonada en 1632. Con el plano de las ruinas levantado por el Ingeniero Héctor Martinet (hijo del anterior) pudo Alumni reafirmar su convicción de que se trataba efectivamente de la desaparecida ciudad hispánica que numerosos investigadores habían buscado infructuosamente hasta ese momento.
     En 1958 dio a conocer esta importante noticia al público a través de artículos publicados en el Diario “El territorio” de Resistencia y “La Prensa” de Buenos Aires. Como resultado de sus investigaciones publicó numerosos artículos periodísticos y fue el primero en difundir la historia del Chaco a través de un extenso ciclo de audiciones radiales en la recordada emisora “L.T.5 Radio Chaco”.
 
Plano de las Ruinas del Km. 75
estudiadas por Mons. José Alumni
Su obra histórica
    Escribió varias obras donde volcó sus investigaciones sobre la historia chaqueña. Su primer trabajo fue “San Fernando del Río Negro”, publicado en la Revista “Estudios”en 1942.  En 1948 dio a conocer “Nuestra Señora de los Dolores y Santiago de La Cangayé”; dos años después publicó “San Fernando del Río Negro – De San Fernando a la Resistencia”, con el auspicio del Museo Municipal y conjuntamente con los historiadores Carlos López Piacentini y Seferino Geraldi. Después vino su obra de mayor alcance: “El Chaco, figuras y hechos de su pasado” que apareció en 1951. Allí resumió la mayor parte de sus estudios históricos que abarcaban desde los comienzos de la penetración hispánica en nuestra región hasta la organización del Territorio nacional del Chaco. En este libro Monseñor Alumni describió en forma pormenorizada las diversas expediciones españolas que intentaron colonizar al Chaco entre los siglos XVI y XVIII. Además exaltó el sacrificio de los padres misioneros que se adentraron en las espesas selvas chaqueña y afrontaron todo tipo de peligros para catequizar y evangelizar a los pueblos originarios de la región
    De parecido valor fue su libro “La ciudad de Resistencia. Apuntes Históricos” editado en 1958, y como el autor lo expresa en su Proemio, dedicado especialmente a los maestros y alumnos del Chaco.  Este libro es una síntesis de todas las expediciones militares que en el Siglo XIX penetraron en esta región para someter a las tribus guerreras y cimentar la colonización. Todas estas obras reflejan no sólo la enorme erudición de su autor, sino su deseo de llegar a un público de todos los niveles, con una prosa llana y sencilla, cargada de enseñanzas morales a través de la semblanza de todos aquellos que se adentraron en nuestra vasta geografía para colonizarla  e incorporarla a la vida nacional.

"Nuestra Señora de los Dolores y Santiago de
la Cangayé". Obra histórica de Monseñor José
Alumni.

Estudioso y docente ejemplar.
     Investigador minucioso y documentado, poseedor de una vasta cultura reflejada en la valiosa biblioteca que poseyó, parte de la cual se encuentra hoy en la Biblioteca Central “Leopoldo Herrera” de Resistencia. Por sus destacados méritos fue designado Miembro Correspondiente de la Junta de Estudios Históricos y Geográficos de la Provincia de Corrientes y también Miembro de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina. Integró además el Instituto Popular de estudios Chaqueños y la Comisión Provincial de Monumentos y Lugares Históricos. Fue un celoso custodio de nuestro patrimonio documental, y por ese motivo dio vida y organizó al Archivo Histórico de la Provincia del Chaco, creado por Decreto 2318 del 31 de Octubre de 1954, el cual hoy lleva su nombre como justo homenaje a quien fuera su Director-Fundador.
    Además de su inquietud como investigador fue dueño de un elevado espíritu docente, pues sus conocimientos no los volcó sólo en sus libros, sino que pronunció numerosas conferencias, escribió artículos periodísticos y fue el primero –como ya señalamos- que inició la difusión radiofónica de la historia regional mediante un programa destinado al gran público.


Vasija hispano-indígena encontrada en las
Ruinas del Km. 75 y estudiada por Mons. Alumni

El mejor reconocimiento a su labor.
    Quizás el mayor homenaje a su obra proviene de estos conceptos del Obispo Monseñor de Carlo, vertidos en las “Palabras Liminares” para el libro “El Chaco Figuras y Hechos de su pasado”:
    “Mons. Alumni ha trabajado con espíritu crítico sobre la producción histórica referente al Chaco y ha investigado en los archivos, descubriendo una información documental e inédita, que entrega al lector para su conocimiento.” (…) “El conocimiento de nuestra tradición rechazará la utopía de querer comenzar la historia del Chaco en un cercano ayer, velando la verdadera fisonomía del Territorio y adulterando o encubriendo los hechos, que determinaron nuestro presente progresista.”(…) “Los estudiosos de nuestra historia encontrarán en estas páginas nuevas y seguras rutas para sus trabajos de investigación y todos hallaremos en esta relación histórica el conocimiento aleccionador del subsuelo cristiano y heroico de este Chaco, que es tan caro a nuestro corazón”.
     Elevados conceptos de esta personalidad ilustre de nuestra historia religiosa, que deben haber alegrado profundamente el corazón de Monseñor Alumni, pues lo consideraba su maestro y mentor en sus estudios históricos.
     La extraordinaria obra pastoral e histórica de Monseñor Alumni se vio interrumpida por una larga dolencia que lo alejó por muchos años de toda actividad, hasta su muerte el 17 de Agosto de 1963 en la ciudad de Buenos Aires.
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 (Trabajo publicado en la Antología 2016 de la Sociedad Argentina de Escritores - Filial Chaco)
   
    

viernes, 1 de diciembre de 2017

RECUPERACIÓN DE LA ISLA DEL CERRITO - CHACO

                                                                                       Ubicación geográfica.

Resultado de imagen para Isla del Cerrito
Museo Histórico de El Cerrito con testimonios de la Guerra
de la Triple Alianza
 La Isla del Cerrito es la más importante y más extensa del litoral chaqueño.  Esta ubicada en la desembocadura del Río Paraguay sobre el Río Paraná, y separada de la costa chaqueña por el Río Ancho o Atajo que se desprende del Río Paraguay y desemboca en el Paraná, después de un recorrido irregular que otorga a la isla su particular conformación. Su nombre deriva de una elevación de unos 18 a 20 metros sobre el nivel del río, producida por una afloración de roca arenisca ubicada en la parte Norte de la isla, perteneciente al Terciario Superior. Actualmente es una Reserva Provincial y asiento de un municipio que integra el Departamento Bermejo. Constituye un importante centro turístico donde se lleva a cabo anualmente en el mes de Septiembre el certamen de la Pesca del Dorado.




Posición estratégica de la Isla.
    

     Durante la Guerra de la Triple Alianza que enfrentó entre los años 1865 a 1870 a Argentina, Brasil y Uruguay coaligadas contra el Paraguay, la Isla del Cerrito representó un enclave estratégico antes, durante y después de ese sangriento conflicto. Su posición en la desembocadura del Río Paraguay permitió a los aliados controlar la navegación de ese río por la escuadra paraguaya. El Imperio del Brasil que poseía la escuadra más poderosa de la época la ocupó en el segundo año del conflicto e instaló allí un hospital y un arsenal de guerra.
   Al iniciarse el avance de las tropas aliadas sobre territorio paraguayo, en abril de 1866, una parte de las tropas brasileñas y uruguayas se instalaron en El Cerrito. Por su parte el Presidente paraguayo, Mariscal Francisco Solano López, mandó instalar un campamento militar en Itapirú, situado frente a El Cerrito. Desde allí ordenó un cañoneo sobre la isla ocasionando varias bajas en las filas aliadas.
   El avance del grueso del Ejército Aliado al mando del General Bartolomé Mitre obligó al Mariscal López a abandonar Itapirú con sus fuerzas y retirarse hacia el Norte a través del Chaco. Las fuerzas aliadas destacadas en El Cerrito fueron embarcadas y remontaron el Río Paraguay para participar en la sangrienta batalla de Curuzú el 6 de Septiembre de 1866 que fue favorable a los aliados.

Campamento Aliado durante la Guerra del Paraguay

Permanencia de la ocupación brasileña en El Cerrito.
    Concluida la guerra en 1870 el Imperio del Brasil se mantuvo en posesión de la Isla del Cerrito, pese a las reiteradas protestas del Gobierno Argentino que reclamó enérgicamente su devolución. El argumento esgrimido por la Cancillería Brasileña era que aún no estaba resuelta la cuestión de límites con el Paraguay y por lo tanto no estaba definida su situación jurisdiccional. El verdadero motivo era de orden estratégico-militar, pues en caso de un conflicto armado entre Argentina y Paraguay por la posesión del Chaco, las fuerzas imperiales estaban en situación de entorpecer cualquier avance de naves de guerra argentinas por el Río Paraguay.
   Finalmente el tratado de límites firmado entre Argentina y Paraguay el 3 de Febrero de 1876, estableció en el Río Pilcomayo la frontera entre ambas naciones, sometió al arbitraje del Presidente de los Estados Unidos la posesión de Villa Occidental y el territorio adyacente en el Chaco Boreal, y resolvió que la Isla del Atajo o Cerrito pertenecía al dominio de la República Argentina. Frente a una nueva reclamación del Gobierno Argentino, el Brasil procedió a desalojar la guarnición y desmantelar todas las fortificaciones que mantenía en el Cerrito, en el mes de Junio de 1876.

El Cerrito tierra arrasada.
    En cumplimiento de instrucciones del Gobierno Nacional, el Gobernador del Chaco Napoleón Uriburu, ordenó al Jefe Político del Chaco con asiento en la Colonia Resistencia  Aurelio Díaz que se trasladase a la Isla del Cerrito a fin de coordinar la desocupación y entrega de la Isla por parte de las fuerzas brasileñas acantonadas allí. El jefe de la guarnición brasileña desconoció la representación que investía el Jefe Político del Chaco y lo obligó a reembarcarse rumbo a Corrientes. En su corta permanencia en la isla Díaz fue testigo de las agresiones y abusos que las fuerzas de ocupación cometían contra la población civil y así lo comunicó al Gobernador del Chaco y éste al Ministerio del Interior.
   Ante nuevas reclamaciones del Gobierno Argentino, el Gobierno Imperial debió considerar que al aceptar Paraguay la jurisdicción argentina sobre El Cerrito mediante el Tratado de Límites, ya no tenía sentido ni servía a sus intereses la permanencia de sus tropas en la Isla. Así es como en Julio de 1876 el Comandante de la Escuadra Imperial brasileña comunicó al Capitán del Puerto de Corrientes que ya no ejercía jurisdicción alguna sobre ese punto.
   Cuando el Jefe Político del Chaco Aurelio Díaz al mando de un piquete de soldados argentinos volvió a la isla el 5 de Agosto para ocuparla efectivamente, se encontró ante un panorama desolador. La guarnición  brasileña en su retirada no se había limitado a desmantelar las instalaciones militares sino que numerosas viviendas de la población civil habían sido destruidas, y  el asta-bandera cortada para evitar que fuera enarbolada la bandera argentina. Esta actitud revela el disgusto con que las autoridades brasileñas tuvieron que asumir la obligación de restituir la Isla del Cerrito al dominio argentino, que por derechos históricos y geográficos le correspondía.


Fuerzas paraguayas atacan a la Isla del Cerrito en la Guerra
del Paraguay. Cuadro de autor anónimo existente en el Museo
Histórico Nacioanal. 

Acto oficial de toma de posesión.
    El Gobierno Argentino resolvió dar al acto de toma de posesión de la Isla del Cerrito toda la solemnidad e importancia que el hecho requería. El Comandante Luis Jorge Fontana Secretario de la Gobernación del Chaco, solicitó al gobierno el envío de una bandera argentina para ser enarbolada en El Cerrito. De este modo Fontana, cuya vinculación con El Cerrito sería muy estrecha en el campo de la ciencia, trajo la primera enseña nacional que se enarboló en la Isla del Cerrito.
    En cumplimiento de un decreto del Presidente Avellaneda el Gobernador Napoleón Uriburu convocó para el acto de toma de posesión oficial de la isla al Ministro Plenipotenciario en el Paraguay Dr. Manuel Derqui, al Gobernador de Corrientes José Luis Madariaga y a sus ministros, a funcionarios de la Gobernación del Chaco, a numerosas personalidades políticas de la vecina provincia, a empresarios radicados en el paraje San Fernando donde ya se había trazado la Colonia “Resistencia”, y a los pobladores de la isla que habían sufrido los atropellos de las fuerzas ocupantes.
     El 8 de Septiembre de 1876 se cumplió este acto trascendental en el marco de una numerosa concurrencia que había cruzado el Río Paraná desde Paso de la Patria en varias embarcaciones. En tal ocasión se labró un Acta que en su parte principal expresa:
    “A los ocho días del mes de septiembre de mil ochocientos setenta y seis, S.S. el Señor Gobernador de los Territorios del Chaco, Teniente Coronel Napoleón Uriburu, en cumplimiento del Decreto del ocho de Agosto ppdo., y acompañado por S.E. el Señor Ministro Argentino en la República del Paraguay, Dr. Manuel Derqui, S. E. el Señor Gobernador de la Pvcia. De Corrientes D. José Luis Madariaga, sus ministros y demás personas invitadas a este acto y que al final suscriben este acto, tomo posesión formal de la Isla del Cerrito.”
    Este documento fue rubricado por ciento once personalidades presentes en la ceremonia, entre los que figuran varios obrajeros del paraje San Fernando.

Isla  del Cerrito capital del Chaco.
   Después de este acto el Gobernador Uriburu viajó a Buenos Aires con la finalidad de renunciar a su cargo. Previamente dejó expresas instrucciones a su Secretario Luis Jorge Fontana, quien quedó a cargo de la Gobernación, de trasladar la sede de la misma a la Isla del Cerrito. Los motivos y ventajas de esta medida los expresó el propio Fontana en un informe al Ministerio del Interior: facilitar una rápida comunicación con el Gobierno Nacional, otorgar importancia a un lugar de valor estratégico y centralizar la atención y vigilancia de las poblaciones situadas en la costa chaqueña entre San Fernando y Villa Occidental, en el Chaco Paraguayo.
   Fontana pudo cumplir ese cometido recién el 1ro. de Noviembre, fecha en que trasladó el personal y el mobiliario de la Gobernación, desde Villa Occidental a la Isla del Cerrito, a bordo de los vapores “El Resguardo” e “Inca”. También transportó los elementos del Hospital Militar y un conjunto de muebles y útiles para la fundación de una escuela y los ornamentos para una capilla que pensaba erigir en el sitio. Estos últimos proyectos no los pudo realizar enteramente por el corto tiempo que permaneció la sede gubernativa en el lugar.
    Fue muy breve la permanencia de la Isla del Cerrito como capital de la Gobernación del Chaco, pues el nuevo Gobernador Coronel Pantaleón Gómez, designado en reemplazo de Uriburu, ordenó a Fontana que trasladase nuevamente la sede del gobierno territorial a Villa Occidental en Febrero de 1877.
Capilla histórica de la Isla del Cerrito. Óleo del autor.
    No obstante esto, en la isla permaneció por varios años una guarnición militar con una batería a cargo de una Comandancia y una pequeña capilla, además de una reducida población que se albergaba en unos sesenta ranchos, según el testimonio del propio Luis Jorge Fontana en su obra “El Gran Chaco” publicada en 1881. Cuando el Gobernador Pantaleón Gómez creó la Primera Compañía de Gendarmes del Chaco en 1877, un destacamento de esa fuerza tuvo su cuartel en El Cerrito, demostrando con ello que la isla seguía siendo considerada un punto estratégico para la defensa de nuestra frontera.
   De este modo la Isla del Cerrito cumplió un papel importante durante el conflicto con el Paraguay, fue una pieza clave de negociación en los tratados de límites internacionales de nuestro país, y es el único territorio argentino que volvió a nuestra soberanía después de soportar una prolongada ocupación por una potencia extranjera.

(Artículo publicado en la Antología de la Sociedad Argentina de Escritores – Filial Chaco, Año 2017)
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martes, 28 de noviembre de 2017

NAVEGACIÓN DE LOS RÍOS BERMEJO Y PILCOMAYO

Primeros intentos de navegación.


   Al comienzo de la Conquista del Río de la Plata por los españoles en el Siglo XVI, los navegantes Sebastián Gaboto y Diego García de Moguer quienes avistaron los Ríos Bermejo y Pilcomayo en su exploración del río Paraná y del río Paraguay, entrevieron la posibilidad de utilizarlos como vía de penetración hacia el Perú para apoderarse de sus legendarias riquezas. Cuando se inició la ocupación de nuestro actual territorio en la segunda mitad de dicho siglo, los conquistadores del Tucumán y del Paraguay alentaron su exploración y navegación, como la forma más segura de establecer una comunicación segura entre ambas regiones. La fundación de las ciudades de Guadalcázar  y de Concepción del Bermejo, tuvieron también ese objetivo.
Ubicación de los ríos Bermejo y Pilcomayo en el Gran Chaco.


    A mediados del Siglo XVI diversas expediciones avistaron al Río Pilcomayo o lo exploraron en algunos de sus tramos, como fueron las expediciones de Nuflo de Chavez desde el Paraguay y Andrés Manso por orden del Virrey del Perú. Este fue el primero en explorar los llanos que después llevaron su nombre y llegar al río que también recibió el nombre de Araguay. Manso es considerado el descubridor del río Pilcomayo por esta expedición. Ambos conquistadores disputaron sobre sus respectivos derechos a las tierras bañadas por este río, y Manso terminó siendo apresado por Chavez.

    Recién en la primera mitad del Siglo XVIII la Compañía de Jesús concibe un proyecto para navegar el Río Pilcomayo, con el doble propósito de encontrar una comunicación con las misiones de Chiquitos situadas al Norte del Chaco Boreal y de facilitar la evangelización de los aborígenes de esa extensa zona de la región chaqueña.  Una expedición integrada por los misioneros Felipe Suárez y Agustín Castañares debían partir de las nacientes del Pilcomayo y descender por él hasta el sitio convenido. Otra expedición, integrada por el Padre Antonio Montijo y por fuerzas militares de apoyo debía efectuar un relevamiento topográfico. El tercer grupo estaba encabezado por el Padre Gabriel Patiño y debía penetrar por la desembocadura del Pilcomayo en el Río Paraguay. 

     El único grupo expedicionario que logró su objetivo fue el que salió de Asunción el 14 de Agosto de 1721 al mando del Padre Patiño, pues las otras expediciones no pudieron localizar el río. Patiño realizó una prolija descripción del curso del río, de las poblaciones aborígenes que habitaban sus riberas, de la flora y la fauna, y pudo comprobar las dificultades que planteaba para su navegación. También pudo constatar la presencia de cultivos de algodón, maíz, zapallo y otras legumbres, realizados por las tribus chaquenses de esa región. El diario de Patiño contiene descripciones etnográficas, hidrológicas y fitogeográficas, que fueron las primeras referencias que se registraron de esa zona bañada por el río Pilcomayo. Al surgir desinteligencias con los aborígenes, la expedición tuvo que retroceder y volver a su punto de partida.

La navegación del Bermejo.
Caciques abipones del Chaco según M. Dobrizhoffer

    La primera tentativa de navegar el Bermejo fue realizada en la segunda mitad del Siglo XVIII por el vecino de Salta de origen peruano,  Coronel Adrián Fernández Cornejo, con el objeto de inaugurar una comunicación fluvial para favorecer el tráfico comercial entre la Gobernación del Tucumán y las ciudades del Litoral. Los intereses económicos y no los fines de evangelización fueron predominantes en este caso. Este siglo se caracterizó por la repercusión en América del nuevo concepto que el Rey Borbón Carlos III de España había aplicado para todos sus dominios dentro de lo que se denominó "Despotismo Ilustrado". Hacer rendir económicamente a las Indias era su objetivo principal, y la empresa de Cornejo estaba a tono con esa política. 

    Por eso, el emprendedor vecino de Salta obtuvo el permiso del Virrey Vértiz del Río de la Plata para efectuar la empresa en 1780. Se instaló en la Reducción de San Ignacio de Tobas sobre el Río de Ledesma y construyó allí una embarcación con dos canoas. Desde el río de Ledesma, tributario del Bermejo, partió el 5 de Agosto, acompañado de Fray Francisco de Morillo y del abogado de la Audiencia de La Plata, Sánchez de Velazco. Iban además un intérprete de lenguas indígenas, un práctico y 15 tripulantes. Dificultades como la falta de víveres, las enfermedades de la tripulación y una encalladura, le impidieron llegar al Bermejo y lo obligaron a abandonar la empresa.



Misionero evangelizando a los aborígenes del Chaco

La empresa de Francisco Morillo.

     Mejor suerte tuvo Fray Francisco de Morillo, quien había conseguido víveres en la Reducción del Valle del Centa y que procuró, sin conseguirlo, persuadir a Cornejo a continuar con la expedición. Con una parte de los hombres de Cornejo inició una nueva expedición desde el Río Grande de Jujuy en Noviembre de 1780. En esa época estaba en pleno Chaco la Expedición Reduccional de Francisco Gabino Arias, quien por mandato del Rey Carlos III tenía el propósito de fundar las reducciones para tobas y mocobíes sobre las riberas del Bermejo Medio. Morillo descendió con su expedición por el Río Bermejo, desde la desembocadura del Río de Tarija, y tomó contacto con numerosas tribus, pertenecientes a los pueblos de mataguayos, chunupíes, matacos (wichi), malbaláes, sinipíes, atalal láes y tobas (qom).

     En la tarde del 1ro. de Diciembre de 1780 la expedición de Morillo arribó a la Reducción de San Bernardo el Vértiz, recientemente fundada, situada sobre el Bermejo cerca de la confluencia con el Río Teuco. Allí pudo entrevistar a su fundador, Francisco Gabino Arias y a su pedido, adoctrinó a los aborígenes. Luego, el día 26 de Enero, asistió a la bendición de la Iglesia de la otra Reducción situada más abajo del río denominada: Nuestra Señora de los Dolores y Santiago de la Cangayé, pronunciando el sermón de circunstancia.

Francisco Gabino Arias
Fundador de las Reducciones del Bermejo.
      El día 9 de febrero Morillo reinició la navegación del Bermejo rumbo a su desembocadura en el Río Paraguay. En esta oportunidad lo acompañaban el Coronel Arias y varios caciques. Siete días después arribaba a la boca del Bermejo y de allí tomó rumbo a la ciudad de Corrientes, donde llegó el día 22. Lo esperaba una gran recepción de autoridades y vecinos, y un solemne "Te Deum" en la iglesia Matriz de la ciudad, como muestra del beneplácito que causaba esta verdadera proeza.




       De este modo, Fray Francisco Morillo fue el primero en demostrar la navegabilidad del Río Bermejo por embarcaciones de poco calado, y al mismo tiempo marcar el rumbo a otras expediciones que le seguirían. El viejo sueño de los conquistadores de unir la Gobernación del Tucumán con el Litoral mediante una ruta fluvial estaba cumplido. Pero también demostró esta empresa la viabilidad de tratar de un modo pacífico con las tribus que poblaban las riberas del Bermejo e intentar su evangelización. La empresa exitosa de Morillo tendría repercusiones, no sólo durante el período final de la dominación española en el Río de la Plata y Tucumán, sino también durante el Siglo XIX , ya en la época independiente.

La empresa comercial de Fernández Cornejo.

      Adrián Fernández Cornejo buscó reivindicarse de su fracaso anterior e intentó, con el aliento dado por el Virrey del Río de la Plata Nicolás de Arredondo, concluir con éxito una nueva navegación del Río Bermejo. Esta vez fue más previsor, mandó construir las embarcaciones que utilizaría en su empresa, acopió suficiente cantidad de víveres en la ciudad de Salta y contrató allí mismo al personal idóneo y a 26 soldados que le acompañarían en la expedición. Iban con él sus hijos Juan José y Antonio, los doctores Lorenzo Villafañe y Lorenzo Doncel de Villena, y el intérprete Juan José de Acevedo.

     A diferencia de la expedición de Morillo, su objetivo no fue solamente la exploración y comprobar la navegación del Bermejo, sino inaugurar un comercio regular por vía fluvial con las ciudades de Corrientes, Santa Fe y Buenos Aires. A esto unía un plan de colonización del Chaco con la fundación de una cadena de fuertes sobre el río, la evangelización de los aborígenes mediante  nuevas reducciones, y la explotación de las ricas maderas ribereñas para la construcción de navíos. Cornejo proyectaba además abrir mercados para la yerba del Paraguay en las provincia del Tucumán y traer la plata altoperuana para ser comercializada en el Litoral. Este proyecto era consistente con el propósito virreinal de incorporar efectivamente estas tierras al dominio del Rey de España.

     Cornejo inició su expedición desde las Juntas del Rio de Centa con el Bermejo el 27 de Junio de 1790. En esta primera parte de la navegación tuvo que afrontar numerosas dificultades por la caídas que presentaban su curso, los numerosos raigones y peñascos que obstaculizaban su marcha y por la pérdida de una de las embarcaciones con muchos víveres.  Sin embargo pudo tomar contacto con numerosas tribus e intercambiar tabaco por carneros, pescados y vasijas, especialmente con los mataguayos y los malbaláes, quienes ya habían hechos las paces con la anterior expedición reduccional de Gabino Arias. Con otras tribus más guerreras tuvo que librar cruentos combates con su saldo de muertos y heridos por ambas partes.

El Río Bermejo a su paso por la llanura chaqueña

     El día 5 de Agosto arribó a la Reducción de La Cangayé, previo paso por la Reducción de San Bernardo el Vértiz, las cuales habían sido fundadas por Gabino Arias. Allí se encontró con el Padre Lorenzo Suárez de Cantillana, de muy avanzada edad, que cumplía una esforzada labor de evangelización entre los aborígenes del Chaco. Después de celebrar una misa en la capilla de la Reducción, continuó su navegación acompañado de de un cacique toba y otro mocoví, como guías y para evitar nuevos enfrentamientos en el viaje. Otra alternativa del viaje que quedó reflejado en el Diario de la Expedición, fue que al pasar por una senda que se internaba en la espesura, supo por boca de uno de los caciques, que era el camino que llevaba a una gran laguna junto a la cual se encontraban las ruinas de la antigua ciudad de Concepción del Bermejo destruida por los aborígenes. Finalmente el día 20 de agosto arribaron a la desembocadura del Bermejo en el Río Paraguay, cumpliendo así con su objetivo principal.

    A pesar del éxito de la empresa, Cornejo no pudo ver cristalizados sus ambiciosos proyectos, pues el Gobierno Virreinal no supo evaluar las ventajas que podrían resultar de la apertura de la vía fluvial del Bermejo. El Virrey Arredondo, si bien consultó con los Tenientes de Gobernador de las ciudades de Asunción, Santa Fe y Salta, no avanzó con medidas concretas para adelantar los fuertes sobre dicho río. Tampoco pudo Cornejo disfrutar de celebridad alguna ni reconocimiento oficial, a pesar de la importancia de su navegación. El Diario de la expedición con sus valiosos datos, fue entregado al Auditor de Guerra, quien no tuvo otra idea que enviarlo al archivo. Como dice el historiador y documentalista Pedro de Ángelis: "...sin honrar siquiera con una expresión benévola el mérito del que había demostrado la posibilidad de navegar el Bermejo".

BIBLIOGRAFÍA:

ALTAMIRANO, M., SBARDELLA, C. Y DELLAMEA DE PRIETO, A. Historia del Chaco. 2a.         Edic. Resistencia, Cosmos, 1994.

ARENALES, Jose I. Noticias históricas y descriptivas sobre el gran país del Chaco y Río Bermejo.          Buenos Aires, 1833.

DE ÁNGELIS, Pedro. Colección de Obras y Documentos, T. VI. Buenos Aires, Plus Ultra, 1970.

LEONI, Carlos U. El Río Pilcomayo. La contaminación y otros problemas. Resistencia,                            Subsecretaría  de Cultura de la Provincia del Chaco, 2001.

MAEDER, Ernesto J. Historia del Chaco, 2a. Edic., Resistencia, Contexto, 2006.
                                                        

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jueves, 23 de noviembre de 2017

LA CULTURA EN EL TERRITORIO NACIONAL DEL CHACO

Los pioneros.

Escultura en madera de Juan de Dios Mena
   El despertar cultural del Chaco se inicia en la etapa territoriana cuando empieza a hacerse sentir el resultado de la labor de varias instituciones educativas como la Escuela Normal Sarmiento desde su fundación en 1910 y de la prédica periodística de los primeros órganos de importancia, como “El Colono” desde 1909, “La Voz del Chaco” desde 1914, el diario “El Territorio” en 1919 y la revista “Estampa Chaqueña” desde 1929, entre otras publicaciones. Allí comienzan a manifestar sus inquietudes intelectuales y artísticas los primeros escritores, ensayistas, poetas y novelistas, y los primeros artistas plásticos de la región. Estos pioneros de la historia cultural del Chaco en los inicios de su vida territorial tuvieron el mérito de sacudir la modorra lugareña y  despertar a sus habitantes a la experiencia de las realizaciones espirituales y enseñarles a valorar la propia gesta que estaban protagonizando, en su lucha cotidiana por arrancar a la tierra sus riquezas y a entender el lenguaje de la naturaleza agreste que los rodeaba.

 Primeras instituciones y actores culturales

   En estos años que precedieron a la década del 30, también surgieron las primeras instituciones o  ámbitos donde se representaron las primeras obras teatrales, y los pintores y dibujantes pudieron exponer al público sus obras.  Tales fueron el “Teatro Edén”, el cual funcionó en el patio del Hotel “Europa” y el bar “Olimpo” anexo al teatro homónimo, el cual ya en la década del 20 cobijó las tertulias de un grupo de inquietas personalidades que buscara, en las vías del arte y la literatura, un vehículo para sus expresiones espirituales. Entre los que allí se congregaban se contaban José Mayor, quien bajo el seudónimo de “Saporiti” publicaba sus dibujos humorísticos y sus caricaturas; Juan de Dios Mena, quien procedente de la Pvcia. de Santa Fe llegó al Chaco en esos años se expresaba poéticamente y también a través de sus tallas que retrataban a personajes típicos de nuestra región; Crisanto Domínguez, escultor y tallista oriundo de Las Palmas, quien también en años posteriores incursionó en la literatura regional con sus obras: “Rebelión en la Selva” y “Tanino”, ambas de fuerte contenido social; Juan Ramón Lestani, descendiente de los primeros inmigrantes, inquieto y polémico analista de la realidad local, autor de algunas obras emblemáticas de este período, como “El Territorio Nacional del Chaco. Oro y miseria”, “Por los caminos del Chaco” y “Unidad y conciencia”, entre otras. Allí volcó sus convicciones políticas y sociales y expuso las carencias de una sociedad que crecía sin atender a aquellos valores espirituales que debían ser fundamentales en la formación del hombre chaqueño.
     Hacia 1933 arriban al Chaco un grupo de profesionales desde la Capital Federal quienes se incorporan como funcionarios y técnicos  de la administración territorial de José C. Castells, a quienes se agregan otros atraídos por las perspectivas que comenzaba a ofrecer el Territorio para el progreso personal. Así se dieron las condiciones para el surgimiento de nuevas entidades culturales, como la Sociedad Científica del Gran Chaco, constituida en 1936, y en cuyo seno se destacaron los Doctores Alberto Torres, Julio Olazábal y Cecilio Romaña, el entomólogo Pedro Denier, el veterinario Luis Marpegán, y el Dr. Julián Acosta entre otros. Les correspondió a estos inquietos estudiosos la misión de dar vida a las primeras conferencias científicas del territorio, sobre temas de nuestra región.

                                                                      La “Peña de los bagres”

"Autorretrato" Óleo de Alfredo P'rtile. Destacado
plástico chaqueño
      Casi simultáneamente con esta institución surgió en torno a la eficaz convocatoria del Dr. Alberto Torres la “Peña de los Bagres”, informal tertulia de poetas, escritores, pintores, escultores, cantantes, músicos y médicos, que se reunía en el Restorán “Chanta Cuatro”, ubicado en la intersección de las actuales calles Perón y Dónovan. Allí se polemizaba sobre las corrientes literarias o artísticas en boga, se recitaban poemas, se leían cuentos o fragmentos de novelas, o se invitaba a participar a figuras de la cultura de relieve nacional. En torno a las mesas de esta singular cofradía se reunían, aparte de su mentor Torres, el Dr. Cecilio Romaña y otros colegas de la Sociedad Científica, el tallista y poeta Juan de Dios Mena, el pintor Alfredo Pértile, el escultor Crisanto Domínguez, los escritores Gaspar L. Benavento y Juan Ramón Lestani y muchos otros que se destacaban en el ambiente intelectual y artístico de Resistenci


El Ateneo del Chaco.
     Pero esta peña, que no tuvo nunca una existencia formal, pero sí muy real y ruidosa, alentó y dio vida a otras expresiones del mundo artístico e intelectual del ámbito resistenciano, como lo fue la constitución del Ateneo del Chaco en 1938, cuya idea matriz surgió precisamente entre los contertulios de la Peña de los Bagres. La Comisión provisoria de esta institución estuvo a cargo del escritor Horacio Rivero Sosa y en su primer acto público el 15 de Octubre de 1938 el Dr. Alberto Torres fundamentó su creación con estos conceptos que aún hoy conservan su plena vigencia: “…el Ateneo del Chaco se presenta a ocupar un terreno baldío y se lanza a la búsqueda del paisaje chaqueño, dividido en dos grandes secciones: una de artes y otra de ciencias, con valores positivos como supervisores en cada una de ellas (…) Para que `Hacer Chaco` no sea la expresión de un acto fenicio o de una intención sin contenido, será indispensable que se busque la manera de sostener a los artistas y a los hombres de ciencia, los únicos que ensanchan el horizonte, le dan contenido, lo pueblan de héroes, de leyendas, de santos.”
      También bajo el influjo del impulso dado por el Ateneo a las distintas manifestaciones culturales y por obra de personalidades salidas de su seno, surgieron otras entidades culturales, entre las cuales se cuenta nuestra institución: la filial Chaco de la Sociedad Argentina de Escritores, surgida por iniciativa de Horacio Rivero Sosa, Juan Ramón Lestani, Juan de Dios Mena y Gaspar L. Benavento en el año 1942.
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"Tanino"y "Rebelión en la Selva", obras de Crisanto
Domínguez




El Fogón de los Arrieros y otras entidades culturales.
         Casi como una continuidad de las reuniones de la Peña de los Bagres surgió en 1944 el Fogón de los Arrieros, cuando las tertulias del Chanta Cuatro se mudaron al domicilio de Aldo Boglietti en la calle Brown casi Pellegrini. En ese lugar de se dio cita un variado grupo de intelectuales, artistas y bohemios, que encontraban allí un ámbito informal para exponer sus ideas u ocurrencias. El Fogón fue la referencia obligada de todos los artistas, intelectuales y científicos que arribaban al Chaco y que a su partida dejaban algún recuerdo de su paso por la institución: un objeto de su propiedad, un cuadro, una foto, un poema, etc. Formándose con el tiempo un singular “museo” que se exhibe en sus instalaciones.
El Fogón de los Arrieros una de las principales
instituciones culturales de Resistencia
        Así se gestó y se nutrió una parte importante de la vida cultural del Chaco, alimentada también de manera sustancial en esos años del Territorio Nacional del Chaco por las instituciones educativas más destacadas, como lo fueron la Escuela Normal, el Colegio Nacional y la Universidad Popular. La  labor de difusión de las expresiones autóctonas estuvo a cargo de la Peña Nativa Martín Fierro, que impulsó la formación de conjuntos musicales y de danzas folklóricas de gran prestigio en todo el país. La tarea formativa de la Iglesia Católica mediante sus principales instituciones educadoras se extendió a todos los  puntos principales del territorio chaqueño. La Iglesia realizó un importante aporte a nuestra cultura cuando dio vida a los “Cursos de Cultura Católica” impulsados por el Obispo Monseñor Nicolás de Carlo, que congregó a numerosos inscriptos y constituyeron los primeros estudios superiores en el Chaco. También debemos destacar los estudios pioneros de historia  y arqueología regional a cargo de Monseñor José Alumni, realizados también con el patrocinio de Monseñor de Carlo.

BIBLIOGRAFÍA.

ALTAMIRANO, M., SBARDELLA, C. Y DELLAMEA DE PRIETO, A. Historia del          
      Chaco. Resistencia, 2ª. Edic. Resistencia, Cosmos, 1994.
GÓMEZ LESTANI, Eduardo. Perfil cultural del Chaco y Formosa. Diccionario
      Enciclopédico Regional. Buenos Aires, Creditorial Universitaria, 1979.
LEONI DE ROSCIANI, María Silvia. La conformación del campo cultural chaqueño.
      Corrientes, 2008.
MIRANDA, Guido. Fulgor del Desierto Verde. (1925-1947). Resistencia, Región, 1985.

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